Junqueras amenaza a Sánchez desde Alcatraz

En la política española hemos visto cosas asombrosas, pero parece que, con el impacto de la epidemia, la capacidad de asombro de los españoles no tiene límites. Y por si algo faltara ahí está el delincuente Junqueras que, desde la cárcel de Llenoders donde cumple condena por malversación y sedición, se ha atrevido a amenazar al Presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, diciendo que hundirá la legislatura si insiste en pactar con Inés Arrimadas y Cs en vez de regresar a los pactos de investidura con ERC.

Nunca se ha visto algo parecido en una democracia occidental. Es como si Al Capone llamara por teléfono desde la prisión de Alcatraz (donde estuvo) a La Casa Blanca para exigirle al presidente de los EE.UU. que rectifique sus políticas y que luego le conceda el indulto. Porque Junqueras pretende que Sánchez rectifique su pacto con Cs y continúa esperando los indultos para ser candidato a la presidencia de la Generalitat.

¡Qué audacia la del pobre Junqueras! que, a buenas horas mangas verdes, empieza a descubrir a Sánchez. Además, del pacto de Sánchez y Arrimadas para aprobar la cuarta prórroga del ‘estado de alarma’ sólo tienen la culpa: Junqueras por ordenar a ERC votar en contra de la prórroga buscando una derrota de Sánchez en el Parlamento; y Casado por no anunciar el martes que el PP se iba abstener.

Porque de no haber ocurrido ninguna de estas dos cosas Arrimadas no habría acudido en socorro de Sánchez con el argumento de la defensa del interés general del país, para evitar el caos en la desescalada de la lucha contra el coranovirus.

Pero lo que nadie esperaba era que el ‘sí’ de Arrimadas a Sánchez abriría la puerta de una nueva mayoría absoluta parlamentaria de 178 diputados para dar estabilidad al Gobierno de coalición del PSOE y UP, con los votos de Cs, PNV, MP, CC, PRC y TE.

Lo que de reproducirse a corto plazo durante la negociación y votación de los Presupuestos de 2020 garantizará a Sánchez la estabilidad en toda la legislatura. Y Arrimadas evitará el peligro de un adelanto electoral que sería letal para Cs, librando al Gobierno y al PSOE de la nefasta dependencia de ERC y Bildu.

Y lo que dejaría al PP de Casado a solas con Vox en la derecha (basta ver la furia de Aznar contra Arrimadas) y le daría a Arrimadas un nuevo y llamativo protagonismo político y ‘redentor’ sí, ejerciendo de Doña Inés, consiguiera que este ‘canallesco y pendenciero’ Don Juan de la política que es Sánchez regrese al centro izquierda y a la senda constitucional.

Pudo Casado, ante el estallido sanitario y económico de España, ofrecer a Sánchez un Gobierno de ‘unidad nacional’, como se lo reclamaban desde el ámbito económico y los sectores más moderados del PP. Pero Casado no quiso, convencido de que Sánchez se iba a estrellar y creyó que la cuarta prórroga del ‘estado de alarma’ era su gran oportunidad para infringirle una derrota a Sánchez en el Parlamento.

Pero Casado se equivocó y además anda con el casco y la manguera de bombero intentando apagar el incendio de la Comunidad de Madrid (ayer dimitió la directora general de Sanidad) donde la incapaz Ayuso está a punto de perder la presidencia si se confirma el entendimiento de Ignacio Aguado (Cs) con el líder del PSOE madrileño Ángel Gabilondo.

Lo que no sería nada de extrañar y pondría en entredicho la presidencia de Casado en la dirección nacional del PP a cuyas puertas sentado está Alberto Núñez Feijóo -‘el esperado’- por lo que a corto o medio plazo pueda pasar en el Partido Popular, y en todo caso después de las elecciones de Galicia.

Ahora bien, que nadie eche demasiado pronto las campanas al vuelo porque con Sánchez, que miente con suma facilidad y suele ‘echar al monte’ como las cabras, cualquier cosa y en cualquier momento puede pasar.