Si Casado plantea batalla es para darla y, si puede, ganarla

Da la impresión que el líder del PP y jefe de la Oposición se ha metido en un frondoso jardín político del que le va a costar salir airoso, tras anunciar que no apoyaría en el Congreso la cuarta prórroga del ‘estado de alarma’ que ha aprobado el Gobierno de Pedro Sánchez.

Y decimos esto porque el limbo de ‘la abstención’, al que parece apuntar Casado, es un ‘sí’ encubierto que no engaña a nadie y que le acarreará al PP las mismas críticas que un ‘no’.

Y si finalmente Casado se suma al ‘sí’ como se lo piden sus presidentes de Galicia, Madrid y Andalucía entonces ¿para que planteó Casado una batalla política que al final, se dé o no, acabará beneficiando a Sánchez?

Además y, aunque entendemos la ‘repugnancia’ política que le provoca a Casado el desprecio de Sánchez y el abuso que está haciendo del ‘estado de alarma’ para gobernar por decreto y recortar libertades y garantías democráticas, también es cierto que para poder controlar sin alto riesgo los primeros pasos de la desescalada no existe herramienta más eficaz que la ‘alarma’ para la vigilancia de la movilidad.

Y el PP no ha acreditado que exista otra fórmula legal para ello. Como parece cierto que un final brusco del ‘estado de alarma’ puede traer de la mano el riesgo de un rebrote de la epidemia, lo que sería un desastre para este país.

Todos estos elementos y datos debió sopesarlos Casado antes de plantear una batalla política a Sánchez, buscando su derrota en el Congreso y en la confianza de que los nacionalistas y Cs no acudirían en su socorro.

Pero parece que el PNV y Cs sí apoyan a un Sánchez que, si saliera airoso, dejaría a Casado en entredicho. Sobre todo si el líder del PP opta por la abstención lo que tendrá que explicar y no le será nada fácil cuando sabe que La Moncloa controla el grueso de los grandes medios de comunicación.

Un repliegue siempre es menos costoso que una derrota en toda contienda. Y en todo caso Casado sólo tiene dos opciones: la del ‘no’ a la alarma que rompe toda relación con Sánchez; y la del ‘sí’ por última vez. Pero lo que no tiene sentido es la abstención que es un ‘sí’ disfrazado que le saldrá tan caro como un ‘no’.

Además el que Arrimadas se acerque a Sánchez y que por fuera le den la razón en esta porfía los presidentes del PP, Feijóo, Ayuso y Moreno son malas noticias para Casado.

Aunque comprendemos perfectamente que Casado se resista a tragarse el ‘sapo’ despótico de La Moncloa. Al que tarde o más bien temprano -aunque mucho tiempo y mucho campo de batalla por delante- se tendrá que enfrentar. Y los ciudadanos también si quieren salir de esta pesadilla de la epidemia y la ruina que empeoraron la pésima gestión de este Gobierno de Sánchez que ha empeorado la situación nacional.