La realidad y el futuro son más inquietantes

La fotografía que incluye a la vicepresidenta Nadia Calviño y a la ministra de Economía María Jesús Montero ‘cuchicheando’ con las bocas tapadas, en la rueda de prensa donde anunciaron la pésimas perspectivas económicas de España para el año 2020, constituye una señal de que algo ocultan y ello no son buenas noticias sino (como en las cifras falsas de la Sanidad) el rostro verdadero del impacto económico que tendrá en España está crisis general del país.

El anuncio hecho ayer sobre los pronósticos que España envió a Bruselas nos indica que la economía española caerá en 2020 un 9,2 %, que el paro va a llegar al 19 %, el déficit al 10,34 y la deuda al 115,5. Un escenario tan malo como poco creíble cuando tan sólo en el primer trimestre del año la economía cayó un 5 %.

Lo que nos obliga a pensar que las cifras del Gobierno no son ciertas sino peores, y que sus cálculos de recuperación de un 6,8 % en 2021 tampoco son creíbles porque el número de empresas y de empleos que este año se van a destruir no estarán disponibles para la recuperación.

Y porque van a ser muchas las empresas que se van a reconducir, con o sin virus, hacia un nuevo modelo de producción en teletrabajo y ello cambiará los costes laborales y hará que no se recuperen empleos. Y porque van a ser muchos millones de turistas los que no regresarán en este año, ni en 2021, por lo que la plena recuperación de éste sector tardará mucho en llegar.

Y sobre todo, y ello es lo más importante, porque la ausencia en España de un Gobierno fuerte, estable de amplia mayoría parlamentaria que ofrezca a los mercados y a la UE un horizonte de confianza será un handicap añadido para nuestro país que alejará y desviará a otras naciones a los inversores nacionales e internacionales.

Y cambiar esa situación al día de hoy se los antoja imposible de imaginar porque Pedro Sánchez sigue empeñado en saltar por el precipicio de la mano de Pablo Iglesias (‘Dos hombres y un destino’), cuando todo el mundo sabe que la única solución pasa por un Gobierno de ‘unidad nacional’ del PSOE con el PP, sin la presencia de Podemos y que ponga un punto final a las amenazas y dependencias del soberanismo vasco y catalán.

Todo lo demás, o simplemente el más de lo mismo, sólo conduce al riesgo de empeorar la situación española y al temor razonable de muchos países de la UE de ceder a España subvenciones financieras a no devolver y sin el control o la intervención de nuestra economía -como ocurrió con Grecia y el Gobierno populista radical de Tsipras- en pleno rescate por parte de la UE.

Mientras Pedro Sánchez y el PSOE no reconozcan esta realidad en este país no habrá nada que hacer y menos aún sin la necesaria estabilidad política. Y cuándo todavía se mantienen incógnitas sobre el riesgo de un rebrote de la epidemia, que este Gobierno ha gestionado mal y ocultando la verdad.

Como ahora ocultan la realidad de la crisis económica y social y cuando se sabe que son muchos los países afectados por la crisis que acudirán no solo a los fondos de la UE sino a los mercados de capitales y allí ganarán los que ofrezcan confianza y credibilidad. Y eso no es lo que ofrece este Gobierno de España sino todo lo contrario por lo que la UE impondrá sus condiciones y los inversores nacionales e internacionales no regresarán con la fuerza y el impacto que España necesita para reaccionar.