Arriba el telón del confinamiento nacional

No sabemos si acierta cuando se equivoca o si todo es improvisación pero estamos en las manos de este aprendiz de brujo que es el presidente Pedro Sánchez, y de su ayudante el vicepresidente Pablo Iglesias, y ambos dos sumidos en una carrera de competencia desleal para ver quién se pone más medallas en la vigente crisis española.

Ahora estamos a punto de entrar en lo que llaman encuentro en ‘la segunda fase’, o la desescalada ‘gradual, asimétrica y controlada’ del confinamiento que hoy aprobará el Consejo de Ministros, con la convicción de que la crisis sanitaria ha remitido y que ha llegado el momento de enfilar el camino de la normalidad.

En realidad esto de la desescalada es una de las cuatro patas de la incierta mesa donde España se está jugando muchas cosas, incluso la vida y la hacienda de las personas y familias y ahí incluidos sus ahorros y empleos.

Las otras tres patas son: las esperadas ayudas y créditos financieros de la UE que todavía están lejos de un gran acuerdo del Consejo Europeo, donde persisten enormes diferencias entre el Norte y el Sur; la dramática situación económica y social de nuestro país; y la verdadera y realista situación de la crisis sanitaria y no sólo tomando como su referencia las cifras oficiales del Gobierno sino las verdaderas que son mucho peores.

Pero ahora entramos en la desescalada gradual del confinamiento de las personas y de la hasta ahora condenada actividad económica del país, por sectores y territorios y bajo el mando absoluto del Gobierno. Y todo ello con la advertencia de que, en caso de rebrote de la epidemia, se suspenderá la desescalada y volveremos al confinamiento y a la desesperación nacional.

Por supuesto Sánchez no pacta nada con nadie, ni con la oposición ni con las CC.AA. y en algunos casos ni con sus socios de Gobierno. Él es el que manda y busca toda la ‘gloria’ para sí y para cuando pase este huracán que dejará una hecatombe humana (vamos por los 35.000 muertos) y tremenda destrucción del tejido productivo, empresarial y del empleo en nuestro país.

Y ante semejante panorama desolador ¿piensa Sánchez salir al balcón de La Moncloa y hacer la V de la victoria? Sólo un gran y firme gobierno estable y de unidad nacional y constitucional, puede paliar o aminorar los efectos de la crisis y conseguir que los mejores políticos y expertos del país se sienten en los ministerios claves en la lucha contra la epidemia y contra el deterioro económico. Logrando también que Europa y los mercados financieros internacionales confíen en la recuperación de España, lo que es esencial.

Pero ya sabemos que esto con Sánchez eso es imposible de conseguir por lo que seguimos a la intemperie, con improvisaciones y experimentos tras los que se esconden un alto riesgo y enorme responsabilidad por las muy graves consecuencias que encierran.

El pasado domingo los niños salieron a las calles y a partir de mañana nos dirán las fechas, los turnos y condiciones sectoriales y territoriales de esta desescalada que está a punto de comenzar. Y que se desarrollará a lo largo de los meses de mayo y junio. Siempre y cuando el monstruo de virus que a buen seguro todavía se esconde en miles de hogares confinados, no rebrote con fuerza en el territorio nacional.

Arriba, pues, el telón de la desescalada y pronto sabremos qué efectos tiene ademas del de la reactivación económica y la paulatina libertad familiar y ojalá que el Gobierno acierte con sus previsiones sanitarias porque si no se confirman entraremos en un largo e incierto túnel de consecuencias que al día de hoy nadie puede imaginar.

Aunque tenemos la impresión que el Gobierno, ‘arruinado’, ha optado por la reapertura económica como ocurre en otros países del norte europeo, en los que, por cierto, la gestión de la crisis se hizo con unos niveles de gestión y de transparencia que en España no hemos visto y que están en el origen de la enorme cifra de muertes que son la prueba de que, desde el inicio de esta crisis, muchas cosas se hicieron mal.