Los grandes inversores huyen de Europa

Resulta bastante extraño que los grandes inversores internacionales estén huyendo de Europa para instalarse en los EE.UU. a pesar de la caótica presidencia de Donald Trump (que ha aconsejado a sus ciudadanos que se ‘inyecten desinfectantes’ para combatir el virus) y donde el impacto de la epidemia ha producido un millón de contagios y 50.000 muertes, mientras el paro en USA llegó a los 26 millones (en febrero estaban en poco más de 3).

La causa de esta fuga de capitales de la zona euro hacia el dólar reside en la incapacidad de la UE de dar una respuesta clara y contundente al impacto de la crisis sanitaria en las economías de la UE. Lo que pone en riesgo el mercado único, el euro y la propia existencia de la UE como lo ha advertido el presidente de Francia, Enmanuel Macron.

Asimismo la presencia de partidos populistas de izquierda radical en el seno de los Gobiernos de España (Podemos) e Italia (M. 5 Estrellas) constituyen elementos que generan una gran desconfianza entre los inversores que ven problemas casi insolubles en naciones con son la cuarta y tercera entre las economías de la UE.

Y todo ello mientras las negociaciones para culminar la transición del Brexit entre los negociadores de Londres y Bruselas siguen bloqueadas y sin visos de solución a corto plazo, lo que es bastante negativo para ambas partes.

Siempre se ha dicho que ‘el dinero es cobarde’ y que en los casos de crisis busca refugios en los puertos más seguros. Y está claro que las amenazas que se están proyectando sobre la zona euro de la UE refuerzan la opción del dólar, incluso a pesar de la presidencia de Trump.

Un presidente Trump al que los destrozos que la crisis está causando en el ámbito empresarial y del empleo en USA le pueden destrozar su campaña de las elecciones presidenciales del próximo 2 de noviembre, en beneficio del demócrata moderado Joe Biden. Lo que tampoco sería mala noticia para los inversores que buscan estabilidad y no aprecian mucho los sobresaltos ni la incertidumbre comercial que genera Trump.

Sin embargo son las dudas y las reticencias del Norte de la UE (Alemania, Suecia, Holanda, Finlandia, Dinamarca y Austria) a facilitar la recuperación de las naciones del Sur mediterráneo las que están amenazando la propia existencia de la UE y debilitando el euro, sin que a corto plazo se vea un golpe de efecto contundente y decisivo que reafirme la unidad de la UE y su fortaleza económica y financiera.

Pero mientras tanto los inversores huyen del euro y buscan el dólar (incluso a pesar de la crisis colateral del petróleo americano) porque saben que en el gigante USA, cuando pase la crisis sanitaria o aparezca una vacuna, subirá con fuerza su economía, la Bolsa y el valor de la moneda de este gran país, con o sin Trump.

Un Trump que, por otra parte y dadas sus tensiones con China, que agita La Casa Blanca y comparten Johnson, Macron y Merkel, debería poner punto final a su guerra comercial con la Unión Europea para reforzar la deteriorada relación trasatlántica entre Washington y las principales capitales de la UE.

En realidad esa posible alianza política que podríamos llamar ‘euro dólar’ sería lo mejor que podría ocurrir tras la crisis sanitaria y económica que estamos sufriendo. Y en la que se deberían de evitar ‘los vencedores y los vencidos’ en el campo occidental. El Brexit ya fue un error que no debemos ampliar y menos aún poniendo en peligro la Unión Europea y el euro en los que la señora Ángela Merkel tiene una determinante responsabilidad.