El PP en la ratonera de Sánchez

Este miércoles vamos a escuchar a Pablo Caso muy airado en contra de casi todo lo que hace el presidente Pedro Sánchez y especialmente de la utilización de la Guardia Civil para ‘minimizar’ las críticas contra la gestión sanitaria del Gobierno.

Sobre todo tras confesar el general Santiago que había ordenado -y por escrito- a la ‘benemérita’ investigar esas críticas en internet sin tener la preceptiva cobertura judicial y poniendo en riesgo la intimidad de las personas y la libertad de expresión.

Además, después de lo ocurrido, las apariciones del general son patéticas y cada vez que habla empeora su situación y también la de sus compañeros uniformados de las ruedas de prensa de La Moncloa. Los que deberían de desaparecer al unísono y marcando el paso porque no aportan nada que sea de verdadero interés y constituyen un decorado más del aparato oficial de la propaganda de Sánchez.

Pablo Casado criticará todo esto y le recordará a Pedro Sánchez todas sus exigencias (en Sanidad, economía y transparencia democrática) para darle su apoyo al nuevo decreto del cuarto ‘Estado de Alarma’.

Pero está claro que Sánchez no atenderá todas las peticiones del PP y en ese caso ¿qué hará Casado, se abstendrá, votará en contra o simplemente se allanará? Y si el PP se opone al ‘Estado de Alarma’ entonces habrá que ver qué hacen PNV, ERC y Bildu para socorrer a Sánchez e Iglesias, quien ya estará presionando a los soberanistas para que no los abandonen.

Sobre todo ahora que Iglesias tiene a su alcance el fantasma de una posible gran coalición PSOE-PP, lo que preocupa y mucho a los nacionalistas, y de especial manera a Junqueras que sigue esperando su indulto para algún día no muy lejano ser el candidato a la Generalitat.

Las discrepancias entre el Gobierno y la Oposición abarcan también a las condiciones anunciadas ayer por el Gobierno sobre la autorización de salida a la calles de los menores de 14 años, que al parecer no contentan a nadie.

Y que parecen ser la oportunidad que busca Quim Torra en Cataluña para desobedecer las órdenes del Gobierno de España. Y ello después de la infamia de su portavoz diciendo que si existiera la independencia habían muerto menos catalanes, lo que no solo es falso (sería al contrario) sino que además Cataluña ya estaría en la quiebra total y fuera de la UE y sin poder acceder a fondos de ayuda a los países en crisis.

El presidente del PP está en la ratonera de Sánchez que sólo ha cambiado de nombre y ubicación. Ha pasado de los Pactos de La Moncloa a una Comisión del Congreso que presidirá el PSOE y en cuya sesión inaugural Sánchez, tal y como pretendía, se presentará como gran líder de todas las fuerzas políticas y agentes sociales del país a su mayor gloria personal lo que lanzará a los cuatro vientos el aparato de propaganda audiovisual de Moncloa.

Y luego, claro está, esta famosa Comisión, que Sánchez utilizará para la puesta en marcha sus Presupuestos de 2020, encallará en sus pretendidos planes de ‘reconstrucción’ porque la derecha y la izquierda discreparán en todo lo relativo al nuevo modelo económico, que Pablo Iglesias intentará arrimar a su populismo radical.

Inés Arrimadas se equivocó apostando por los Pactos de La Moncloa que han sido aparcados y se volverá a equivocar si continúa en el séquito del PSOE. Y Casado comprobará muy pronto que esta Comisión lo será más bien de destrucción del sistema político de la Transición, en lugar de algo constructivo para salir todos unidos de esta crisis monumental. La que sólo se puede abordar -hay que repetirlo- con un gobierno fuerte, competente, estable y de unidad nacional.