Blog de Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com

Sánchez pretende que el PP le apruebe los Presupuestos

Sánchez

Hemos asistido a otro monólogo escrito e insufrible de Pedro Sánchez para pedir una rebaja de ‘la tensión política’ que ha provocado él despreciando a Pablo Casado y enviando a Adriana Lastra a insultar al PP.

Una distensión de la que Sánchez dice que ahora se va a esforzar, ‘de corazón’, en conseguirla y que tiene como objetivo principal la elaboración de unos nuevos ‘Pactos de La Moncloa’ tras los que Sánchez esconde: su empeño en aparecer como el Presidente que une a los españoles; y unos Presupuestos Generales del Estado para los que espera el apoyo del PP, librándose de la presión de ERC y logrando dos años más de legislatura.

El malabarista chino del Palacio de La Moncloa que pretende ser Sánchez ha puesto a bailar su vajilla de porcelana sobre cimbreantes varas de bambú pero en cualquier momento se le puede acabar el espectáculo. Porque está claro que Sánchez no puede hacer bailar al unísono y a su alrededor a unos dirigentes políticos tan dispares o enfrentados entre sí como lo son Casado, Iglesias, Junqueras y Urkullu, con el bonito y falso discurso de los Pactos de La Moncloa.

Y basta con que se caiga un plato (por ejemplo el del PP) del espectáculo para que se rompa toda la vajilla. Que es precisamente lo que ocurrirá dado que al pretendido malabarista, o ‘santo benefactor’ de España, ya se le ha visto la peana de madera y que sólo busca que el PP le apruebe gratis total unos Presupuestos, para garantizarle a Sánchez y a Iglesias dos años más de legislatura en el poder.

Lo asombroso de Sánchez es que piensa que va a engañar a todos y salir airoso de la encerrona en la que está en compañía de Iglesias y ambos dos a expensas de lo que haga el preso Junqueras.

Mal que le pese Sánchez, por el bien de España, no tiene más salida que un gran pacto con el PP tras expulsar a Podemos del Gobierno. De lo contrario se tendrá que enfrentar, en la compañía de Iglesias y Junqueras, a la crisis sanitaria, económica, presupuestaria y territorial haciendo al mismo tiempo concesiones soberanistas a ERC -la consulta e indultos- que provocaran un estallido de la indignación nacional.

La guerra contra el coronavirus es más larga de lo que Sánchez se cree a pesar de su optimismo oficial. Y ese largo tiempo en el que pueden ocurrir recaídas en la epidemia acabará agotando su resistencia y entonces ya no tendrá más remedio que mirar hacia el PP. Pero hasta entonces Sánchez insistirá en seguir de la mano de Iglesias hasta donde pueda llegar.

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