Sánchez pide lealtad y Casado la verdad

La fractura política, en las dos mitades de Gobierno y Oposición, no es una buena noticia para España en plena crisis sanitaria y económica del país. Y cuando ya se han superado las dramáticas cifras ‘oficiales’ -las verdaderas son mucho peores- de los 15.000 fallecidos y los 150.000 contagiados. Y ello mientras la situación de la economía y del empleo empeoran de manera exponencial.

De esta fractura nacional la primera responsabilidad es del Presidente Pedro Sánchez que ha sido incapaz de liderar la unidad nacional que él reclama pidiendo a la Oposición del PP ‘lealtad’.

A lo que Pablo Casado responde exigiendo a Sánchez la verdad sobre el verdadero alcance de la crisis sanitaria (que el Gobierno oculta en el número de muertes por coronavirus y en los contagios retrasando los tests) y que no llame errores a lo que es una manifiesta incompetencia de la estrategia y del Gobierno y de su Ministerio de Sanidad.

Casado dejó en evidencia a Sánchez en el debate parlamentario de ayer y Sánchez puso ‘cara de palo’ cuando le llovieron en catarata sus mentiras y fracaso de gestión sanitaria. La misma ‘cara de palo’ que pone cada vez que alguien le recuerda que prometió en la campaña electoral no pactar con Podemos ni con ERC. Pactos fueron, exactamente, lo que hizo Sánchez al día siguiente de los comicios generales del 10-N.

Sánchez no tiene arreglo y se ha sacado de la manga el discurso inútil de ‘Los Pactos de la Moncloa’ del inicio de la Transición para aparentar ese liderazgo de unidad nacional del que carece y que puede convocar de la mano de Pablo Iglesias y Oriol Junqueras.

Unos pactos de otros tiempos que ahora no sirven entre otras cosas porque España está integrada en la UE y en el Euro y una gran parte de la políticas económica, financiera y social del país está condicionada desde Bruselas, lo que no ocurría en el tiempo de Adolfo Suárez.

Y sobre todo porque Sánchez e Iglesias han dado un sesgo ideológico y de extrema izquierda (están hablando de nacionalizar empresas) a su respuesta a la crisis sanitaria y económica que es incompatible con la unidad nacional, y que provoca gran reticencia en el seno de la UE.

Y esto lo debería de explicar Casado cuando acusa a Sánchez de poner en marcha ‘un cambio de Régimen’ y sin proponer una alternativa concreta y de fondo al problema nacional. Como sería la formación inmediata y necesaria de un Gobierno de ‘unidad nacional’ PSOE-PP sin Podemos de amplia base social y parlamentaria. Lo que seguramente rechazaría Sánchez quedando en ese caso en evidencia ante toda España.

Sin embargo Casado le ha aprobado a Sánchez su tercer ‘Estado de Alarma’, pero no sus otros decretos económicos. Ello a pesar que Sánchez anuncia un posible cuarto ‘Estado de Alarma’ (hasta el 10 de mayo), sigue sin decir la verdad en la cuestión sanitaria y dando palos de ciego en su estrategia contra la epidemia y en las políticas económicas y sociales.

Las que en gran manera dependen de los posibles acuerdos para el rescate de España con los fondos de la UE. Lo que probablemente se haría en pos de la salvación del Euro y a pesar de la desconfianza que Sánchez e Iglesias generan en el seno de la UE. Pero que se despidan de los pretendidos ‘euro bonos’ porque esos no llegarán y menos con este Gobierno que no sabe a donde va.