Ancianos muertos y abandonados, Pablo Iglesias responsable

El vicepresidente de Asunto Sociales del Gobierno, Pablo Iglesias, es el que debería ser el máximo responsable político de la dramática situación de las residencias de ancianos en España,  y está desaparecido mientras soldados de la Unidad Militar de Emergencia (UNE) ha encontrado un impresionante reguero de ancianos enfermos abandonados y muertos durante una ronda ordenada por la ministra de Defensa, Margarita Robles.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, que ha declarado que todos los responsables de esas residencias del horror responderán ante la Justicia por esos abandonos, que producen estupor y cuya plena vigilancia y seguimiento debía ser una responsabilidad directa del vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias.

En el que en una reciente y presuntuosa aparición televisiva se dedicó a dar noticia de un fondo de 300 millones de ayudas a familias en dificultad y a decir que había que medicalizar las residencias de ancianos, sin ordenar una inspección urgente, ni personarse él mismo en dichas residencias para ver con sus propios ojos la situación.

Lo que sí ha hecho la UME y ha puesto al descubierto una tremenda y muy lamentable situación. La que, por otra parte, está en línea con esa más que discutible e inmoral decisión de abandonar a los enfermos graves, que son más ancianos, para salvar a los que tienen una mayor esperanza de vida.

Esa decisión del Gobierno para seleccionar a enfermos que pueden entrar en las UCI y decidir a quiénes, a pesar de su gravedad se van a dejar morir, es tremenda e injusta y revela la incapacidad del Gobierno de Sánchez para hacer frente a la gravedad de la crisis que está sufriendo España.

Cuando para estos casos, de vida o muerte, el presidente Sánchez debió de haber hecho un dramático llamamiento internacional a otros países pidiendo ayudas para salvar la vida de todos nuestros mayores, en lugar de lanzar sus confusas y publicitarios discursos al anochecer.

Sánchez ha llegado tarde y muy mal a todo, no tiene UCIS, tampoco tiene respiradores, ni trajes de protección sanitaria y militar, ni mascarillas que el Gobierno y las Comunidades están comprando cada uno por su cuenta en distintos países, en una patética carrera y sin la menor coordinación.

Y ahora y para colmo se ha descubierto que se están agotando en España las dosis de la Hidroxicloroquina, un fármaco crucial y paliativo que mejora a los enfermos infectados de coronavirus, y que el Gobierno ya no encuentra -como otros materiales sanitarios- dentro ni fuera de España, cuando esas dosis que son imprescindibles para frenar la infección y curar. E incluso se dice que habrá que esperar a mediados del mes de abril para contar con las dosis suficientes de ese medicamento.

Y, cuando en el día de ayer se han registrado cerca de 500 muertes, y aún no se ha iniciado la necesaria y masiva aplicación de los 'tests rápidos’ para ver el verdadero alcance de la epidemia, sobre todo de enfermos sospechosos de contagio que puede ser miles y están en sus casas. Todavía hay en el Gobierno quienes hablan de optimismo y de mejora.

Lo que impide el macabro descubrimiento de ancianos enfermos y muertos abandonados en algunas residencias. Lo clama al cielo y exige inmediatas  responsabilidades penales a los administradores de los establecimientos y políticas a los que, como Pablo Iglesias, tenían la obligación no cumplida de actuar y vigilar.