El galeón español enfila el Cabo de Hornos 

Dos alarmantes carencias, como la indefensión frente al virus que se vive en las residencias de ancianos y la ausencia de personal sanitario (se empieza a  reclutar a estudiantes de medicina) y del material de protección (por el que se pelean las Comunidades Autónomas), dan una idea de la gravedad de la situación sanitaria española (hoy podemos llegar a los 20.000 enfermos y a los 1.000 fallecidos).

La que está alcanzando cotas alarmantes que el Gobierno sitúa por debajo del ‘pico’ al que tenemos que escalar antes de un atisbo de mejora. Lo que anuncia un mayor empeoramiento en los días inmediatos y, si se pusieran en marcha los llamados ‘tests rápidos’ de detección de coranovirus, más que un ‘pico’ montañoso nos veríamos ante una desafiante cordillera.

Porque los ‘tests rápidos’ -si de verdad están disponibles y se van a poner en marcha- sacarán a flote a cientos o miles de nuevos contagiados que, por el momento, están en sus casas y para los que además no hay camas de hospitales suficientes y por ello se están habilitando hoteles.

De todas estas carencias, errores públicos de bulto y la falta de previsión y de visión del Gobierno, habrá que hablar algún día para pedir las lógicas responsabilidades políticas a Sánchez y su Ejecutivo. El lugar desde donde Pablo Iglesias se ha montado ayer una fatua rueda de prensa para darse notoriedad y hacer propaganda ideológica y personal.

No estamos en buenas manos y esas manos son las que están al timón del viejo galeón español que ya está a punto de enfilar nuestro Cabo de Hornos, con la arboladura dañada y la tripulación exhausta.

Vienen los días más difíciles -ya estamos en ellos- y desconocemos cómo y cuándo vamos a salir de esta tan peligrosa travesía mientras las soñadas vacunas, chinas o americanas, se nos antojan como un lejano ‘séptimo de caballería’ que aún no llega y que podría salvarnos del cerco infernal en el que estamos inmersos.

Y donde no tenemos la certeza de que el capitán que está al mando de la nave, con indiscutible buena intención, sea el mejor de los posibles. Entre otras cosas porque no se nos está diciendo toda la verdad, algo a lo que él ya está acostumbrado. Y porque en la enfermería del galeón se amontonan los enfermos y carecemos de medios y personal sanitario para poder salvar al conjunto de la tripulación.

La que todavía sigue luchando contra los elementos en el inicio del Cabo de Hornos con rumbo a las aguas del Pacífico para dejar atrás esta ruinosa y mortífera tempestad.