Presidente Sánchez, aciertos y fracasos

El presidente Sánchez ha anunciado una inversión de 200.000 millones de euros para hacer frente al duro impacto económico y social de la crisis del coronavirus en defensa del tejido empresarial y de las personas vulnerables de la Sociedad. Y todo ello está muy bien y pretende ser acompañado de unos Presupuestos del Estado de ‘emergencia y reconstrucción social’ que Sánchez espera negociar y pactar con todas las fuerzas políticas, como es lógico y natural.

Pero Sánchez, tras el Consejo de Ministros, no aportó buenas noticias sobre la pandemia de coranovirus en España, y anunció que vienen días aún más difíciles y que por el momento no le ve la salida al túnel de la enfermedad.

-Problemas sanitarios. Como decíamos ayer en estas páginas y así lo ha confirmado el portavoz del Ministerio de Sanidad, Fernando Simon, el problema reside en que no se han hecho todos los tests que se debieran al conjunto de personas que lo solicitan y tienen síntomas de infección, sino sólo a aquellos enfermos que presentan indicios de mayor gravedad.

¿Por qué hay decenas de miles de españoles presuntamente contagiados -y contagiosos- a los que no se hace la prueba del coranovirus? La respuesta puede ser dramática y muy preocupante si es que en España no tenemos suficiente personal sanitario ni medios materiales para la atención -o camas para el internamiento en hospitales- de todos los posibles contagiados, que son varios miles y están por detectar.

Lo que anuncia más contagios y muertes en los próximos días y lo reconoce el Gobierno cuando asegura que dentro de tres días -no antes- aumentará el número de test a los presuntos contagiados. Tres días de espera y llamada de auxilio de Sánchez al presidente de China Xi Jinping pidiendo material sanitario y ayuda médica. Luego en todo este tiempo sobre el coranovirus en España no se ha dicho toda la verdad.

-Apoyó al rey Felipe VI. En el plano político, hay que destacar el apoyo del presidente Sanchez al rey Felipe VI a propósito de la renuncia del monarca a la herencia de su padre Juan Carlos I, al que le ha retirado su asignación, tras conocerse las fundaciones opacas que escondía fuera de España. Pero Sánchez no quiso responder si él era la ‘autoridad competente’ (imaginamos que sí) a la que Felipe VI informó de la situación hace un año cuando supo de la existencia de ambas fundaciones opacas de Juan Carlos I.

-El Ejército no se despliega en Cataluña. El Presidente no ha querido hablar del pretendido por Torra ‘confinamiento de Cataluña’, pero sabemos -al menos hasta la tarde noche de ayer- que el Ejército se ha desplegado en toda España, salvo en Cataluña para vigilar y para hacer cumplir las normas del ‘estado de alarma’ que por lo que se ven no rigen por igual en todo el territorio nacional.

Lo que constituye la enésima concesión de Sánchez (empujado por Pablo Iglesias) al soberanismo catalán que no cesa. O esto es la prueba que el Gobierno tiene miedo a enfrentamientos del radicalismo catalán con las patrullas del Ejército, como los ocurridos en el pasado otoño en Barcelona con las Fuerzas de Seguridad.

-Discrepancias en el Gobierno. Por último, Sánchez ha reconocido la existencia de importantes discrepancias (filtradas por Podemos a los medios) ocurridas en el pasado Consejo de Ministros del sábado. Pero Sánchez ha justificado ese desencuentro diciendo que es bueno debatir y discrepar en un gobierno de coalición que, en su opinión, ‘actúa unido’.

En suma el Gobierno ha reaccionado bien ante los problemas económicos y sociales que se derivan de esta crisis, no acaba de controlar los contagios por falta de personal y medios sanitarios para hacer los tests, apoya al Rey, no se atreve al despliegue militar en Cataluña y en el seno del Consejo de Ministros no impera la lealtad al Presidente ni la unidad. Es decir: una de arena y varias de cal.