Los pactos de Sánchez con Podemos y ERC se complican

Los encontronazos privados y públicos entre los Ministros del PSOE y de Podemos no cesan y avanzan en paralelo a los enfrentamientos entre ERC y JxCAT en el seno de la Mesa de Diálogo, ofreciendo todo ellos un inestable horizonte para el Gobierno de coalición de Pedro Sánchez y también para sus pretensiones de conseguir la aprobación de los Presupuestos de 2020.

Unas cuentas del Estado cuyo borrador inicial, deficitario y con más deuda, va a tener que ser modificado a la baja porque la crisis del coronavirus y su impacto económico en España y en la UE obliga a rebajar sensiblemente las expectativas de crecimiento y de los ingresos por la caída de los beneficios de las empresas afectadas que son muchas y por diferentes motivos.

En estas circunstancias Sánchez no va a tener más remedio que reducir el gasto social y los regalos financieros y en infraestructuras que pensaba hacer a Cataluña y País Vasco para asegurarse el apoyo presupuestario de PNV y ERC.

Pero si la crisis del virus chino va a más como se aprecia en Italia y crece en España en ese caso nos acercaremos a un serio problema nacional que necesitará un gran acuerdo de Estado entre el PSOE y el PP, lo que será muy difícil de implementar mientras Sánchez mantenga a Podemos y ERC como socios prioritarios, camino del deterioro del pacto constitucional de 1978 y con la puesta en riesgo de la independencia de la Justicia y de la unidad nacional.

El espectáculo que ha dado la incompetente ministra de Igualdad, Irene Montero, con su chapucero proyecto de Ley de libertad sexual, que hubo de ser rectificado por el Ministro de Justicia y que provocó descalificaciones de Ministros y dirigentes de Podemos, tildando de machistas a sus compañeros socialistas del Gobierno, explica por qué a Sánchez la presencia de Iglesias en el Gobierno le quitaba el sueño.

Y si a ello le añadimos que ERC y JxCAT -compañeros soberanistas en la Mesa de Diálogo de Sánchez- están a palos entre ellos tras el mitin de Puigdemont en Perpiñán y las críticas a la Mesa y a ERC, veremos que el apoyo de ERC a los Presupuestos de Sánchez queda condicionado a lo que ocurra en las elecciones autonómicas catalanas, que en principio deben de celebrarse en mayo o en junio, pero que dependen del imprevisible Torra.

Al fondo de todo ello aparece el riesgo, esperado y previsible, de los pactos de Sánchez con Podemos y ERC que en cualquier momento podrían saltar por los aires provocando unas terceras elecciones generales. Una ruptura de esos pactos que no se debe descartar y que pondría en riesgo la estabilidad política nacional.