El contagio político y el ‘Plan B’

En Alemania los políticos no se tocan para evitar el posible contagio del coronavirus, y si esto sigue así medio mundo acabará saludándose como los japoneses con una mutua inclinación. En España los políticos del Gobierno y de la Oposición no se tocan, a lo más se pegan y viajan en vías paralelas que no se encuentran en el infinito aunque puede que sí en los infiernos.

En este país todos van a lo suyo y los adversarios son más bien enemigos y la gran mayoría de los gobernantes y opositores se están tomando a chufla el impacto sanitario, social y económico de la extraña penetración del virus chino, pero lo cierto es que las Bolsas europeas no cesan de caer y que el número de infectados y muertos también crece.

Aunque también es cierto que el miedo y la psicosis que genera el virus va por delante de la realidad de la amenaza, que ya es lo suficientemente seria como para que la Comisión Europea haya constituido un gabinete de crisis para seguir la evolución de la enfermedad y su impacto en la economía de la Unión Europea.

¿Cuánto hay de cierto en la crisis del virus y cuanto de exageración? Solo el tiempo tiene la respuesta pero si aparece con estruendo un caso llamativo de contagio, la reacción mediática y de las redes sociales crecerá y viajará a la velocidad de la luz. Y entonces ya será tarde para pedir más prudencia y ‘respuestas proporcionadas’ porque en ese momento, si es que llega, el tsunami informativo global lo inundará todo empezando por el ciber espacio y será imparable.

Pero de momento nos conformamos con un saludo a la japonesa como una primera medida de prevención, aunque en España esa práctica todavía no se ha impuesto pero, si todo sigue como va, llegará.

Aquí el gabinete de crisis está ubicado en el Ministerio de Sanidad. El lugar desde donde se va informando del seguimiento de la crisis y donde se ha establecido un sistema de estrecha relación con los responsables del sector sanitario de las distintas Comunidades Autónomas.

Pero ya es hora que en el Congreso de los Diputados se cree una comisión de seguimiento de la enfermedad y que el Gobierno informe al Parlamento de la situación y de sus planes de contingencia, porque puede que pronto sea necesario un acuerdo político nacional sobre esta impredecible cuestión.

La que puede superar con creces los vaivenes del desafío catalán y la que podría obligar al Gobierno a un duro ajuste de sus previsiones económicas para 2020. Y también a un ajuste muy importante del gasto presupuestario y de la esperada recaudación fiscal prevista para este año. Y en ese caso si que convendría que en esta senda no solo estuvieran PSOE y UP y sus hoy aliados soberanistas sino también los partidos de la Oposición.

Estamos pidiendo con insistencia que la crisis del virus y de su impacto en la Economía se empiecen a abordar como una cuestión de Estado, pero por ahora el Gobierno y la Oposición no lo consideran oportuno y prefieren ver que ocurre en las próximas semanas y meses antes de reaccionar y declarar una alarma general.

Quizás en este momento eso sea lo pertinente pero el ‘Plan B’ de urgencia debería de estar preparado por si se presenta una alarma general.