Casado elimina a Alonso y recupera a Iturgaiz

La caza de Alfonso Alonso por la banda aznarista del PP viene de lejos y estaba cantada desde que Cayetana Alvarez de Toledo, la comisaria política de Aznar, acusó a Alfonso Alonso y a Borja Semper de ser ‘blandos’ con el nacionalismo vasco.

Semper se fue y a Alonso lo pensaban eliminar del liderazgo del PP en el País Vasco, pero el adelanto electoral propiciado por Íñigo Urkullu estropeó los planes de Pablo Casado. El que luego organizó la trampa de la coalición desigual con Cs para forzar el relevo en la candidatura vasca del PP, que va a liderar Carlos Iturgaiz, a quien el PP marginó en las elecciones europeas y al que han recuperado en línea con el impulso aznarista que impera en el PP.

Alfonso Alonso es un político muy superior a Pablo Casado (y a su adjunto Teodoro García Egea). Alonso es un moderado con una larga trayectoria y experiencia política en el difícil para el PP territorio vasco. Fue alcalde de Vitoria y diputado nacional y vasco. Luego, bajo el liderazgo de Mariano Rajoy, Alonso ascendió a portavoz del PP en el Congreso y después llegó a ser ministro de Sanidad, de donde salió para presidir el PP en el País Vasco.

Pablo Casado no le llega a la altura de los zapatos a Alfonso Alonso al que ha tratado con desprecio y ninguneado en los pactos con Cs. Con los que este PP aznarista ha borrado de un plumazo las siglas del PP del País Vasco que están marcadas con la sangre de sus compañeros asesinados por ETA, un error que ahora piensan subsanar con la presencia de Iturgaiz.

Pero Casado, que lo intentó pero no se atrevió ni por asomo a imponerle a Alberto Núñez Feijóo la coalición electoral con lo que queda de Cs (que es bien poco) en Galicia, sí se ha atrevido a derribar a Alonso en el País Vasco, con unos poco democráticos modales con los que Casado pensará que ha hecho un gesto de autoridad y lanzado un aviso a navegantes del PP.

Al tiempo que constituye una irresponsabilidad de Casado el abrir una crisis en el seno del PP y en vísperas electorales cuando el Gobierno de coalición de Pedro Sánchez está comprando, con concesiones soberanistas, políticas y financieras, los votos de PNV y ERC para que ambos partidos le aprueben los Presupuestos.

Al fondo de la crisis del PP está el regreso de Aznar como el verdadero líder de este partido y su vieja guardia pretoriana (es probable que a Iturgaiz lo haya llamado y convencido Aznar), un equipo de zombis, ha sido colocada en la cúpula del PP nacional, para forzar un giro a la derecha y competir con Vox, en línea con la estrategia ultra conservadora de Donald Trump.

Pero antes del giro definitivo del PP hacia el ‘trumpismo’ Aznar considera que el PP debe absorber y eliminar a Cs del mapa político porque, de esa manera, no tendrá un anclaje en el centro de la política que le impida irse  hacia la derecha extrema.

Y es en esta estrategia en la que se inscribe la crisis del PP vasco y el pacto con Cs en esta Comunidad Autónoma y en Cataluña, camino de lo que en el PP esperan que acabe en la integración de Cs en el Partido Popular.

Sin embargo a Casado no expulsará de la política a Alfonso Alonso, que en todo momento ha contado con el apoyo de Feijóo y probablemente también con el de Juanma Moreno desde Andalucía, por más que al presidente de la Junta andaluza el valor se le supone pero no lo explicita con facilidad.

Al final el pecado mayor de Alonso no fue rechazar la coalición con Cs (que no le hacía falta para nada al PP en el País Vasco) sino el haber sido persona de confianza de Mariano Rajoy, que es el político a quien más odia Aznar. De ahí que está haya sido la penúltima (habrá más) depuración de los antiguos dirigentes y colaboradores de Rajoy llevada a cabo por Pablo Casado desde que asumió la presidencia del PP.

Aunque ahora falta por ver que dicen los votantes vascos sobre el regreso de Iturgaiz y la coalición ‘PP+Cs’. En los últimos comicios vascos el PP obtuvo 107.000 votos y 9 diputados en la Cámara de Vitoria y Cs 23.000 votos y 0 diputados. Si el PP supera estos resultados en las elecciones del día 5 de abril las urnas le habrán dado a Casado la razón, pero si no es así la crisis abierta en el PP por la caza de Alonso se reflejará en todo el PP.