Las elecciones vascas y gallegas huyen de Cataluña

El inhabilitado Quim Torra se ha equivocado al anteponer los Presupuestos catalanes al adelanto de las elecciones autonómicas catalanas lo que puede aplazar los comicios catalanes a los meses de mayo o junio e incluso para el otoño del presente año.

Lo que es, precisamente, el tiempo de oro que necesita Pedro Sánchez para preparar los indultos a los golpistas condenados por el 27-O con el objetivo de que Oriol Junqueras pueda ser, en esos comicios, el candidato de ERC a la Generalitat.

Los Presupuestos y la ‘Mesa de Diálogo’ que se reunirá pronto son las dos excusas con las que ERC ha engañado a Torra. Y lo que les ha permitido que a los presidentes de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, y del País Vasco, Íñigo Urkullu, convocar en sus respectivas Comunidades Autónomas sus propios comicios regionales para el día 5 de abril.

Elecciones que, entre otras cosas, se convertirán en el primer test electoral del PSOE después de sus pactos de Gobierno e investidura con Podemos y ERC.

Feijóo y Urkullu pretenden ante todo huir del contagio político catalán que todo lo mancha y envenena. Porque de haber coincidido las elecciones en las tres ‘nacionalidades históricas’ la tensión catalana habría inundado todo lo demás, y los debates y proyectos de Galicia y Euskadi habían quedado eclipsados por el ruido catalán.

La inminencia de ambas convocatorias le ofrecen, por otra parte, a Feijóo (que hoy anunciará formalmente su candidatura) en Galicia distanciarse del liderazgo de Pablo Casado. Y lo mismo le pasa a Alfonso Alonso, a quien el ala más conservadora y aznarista del PP pretendía cesar como presidente y primer candidato del PP en el País Vasco. Lo que en principio ya no será posible a menos que Casado pretenda abrir una crisis del PP vasco a tan solo 54 días de la jornada electoral.

Otra cuestión ante estos comicios es la que plantea Cs al PP para presentar en ambas Comunidades una coalición electoral de los dos partidos. Lo que en Galicia ha descartado Feijóo diciendo que no necesita un pacto con Cs porque crea confusión, y lo que puede que también rechace Alonso, al estar Cs en contra del cupo autonómico vasco.

No en vano en las elecciones generales del pasado 10-N Cs sólo recibió en Galicia 63.000 votos, mientras en el Pais Vasco apenas pasó de los 13.000. Además está claro que lo que busca el PP es la integración de Cs en sus filas y nada más.

Una situación bien distinta sería en caso de que Sánchez rompiera con ERC y se convocaran de urgencia unas terceras elecciones generales que, en ese caso, sí que podrían reactivar la coalición de ‘España Suma’ que ya propuso Casado en vísperas de los comicios del 10-N.

Pero en el País Vasco y Galicia no parece que las ofertas de Cs puedan ser aceptadas por Alonso y Feijóo. Y sobre todo por el gallego, amigo de Rajoy, que se juega mucho en esta cita electoral y no solo el gobierno gallego sino también sus opciones a medio plazo a liderar el PP.

Quienes sí podrían acudir juntos en los comicios gallegos son el PSOE y En Marea (Podemos) que en los pasados comicios regionales de 2016 sumaron el 37 % de los votos, mientras el PP llegaba al 47,5 % y el BNG quedaba en el 8 %. Lo que, traducido en diputados del Parlamento gallego que tiene 75 escaños y la mayoría 38, dio el siguiente resultado: PP 41, PSOE 14, En Marea 14 y BNG 6. Por lo que la izquierda quedó a 4 escaños de lograr la mayoría y al PP le sobraron 3.

Menos problemas tendrá el PNV en el País Vasco, porque en 2016 logró 29 escaños de los 75 del parlamento de Vitoria mientras Bildu llegaba a los 19, Podemos a 11, el PSOE a 9 y el PP 9. Lo normal será que Urkullu renueve el Gobierno con ayuda del PSOE y si le hace falta con la de Podemos también.

Por todo ello Feijóo y Urkullu han decidido adelantar sus comicios en el convencimiento de que ambos volverán a Gobernar. Urkullu lo tiene más fácil pero la crisis catalana beneficiará en Galicia al PP en menoscabo del PSOE y de Cs que puede desaparecer. Aunque habrá que esperar a las próximas encuestas para ver si se repiten estas dos tendencias que en un principio, y vistos los precedentes, las urnas confirmarán.