Sánchez con Torra y Planas contra el campo

La rebelión política y social de los agricultores y ganaderos a los que el jefe de la UGT, Pepe Álvarez, ha llamado ‘carcas y terratenientes’, con indecente desprecio y desde un sindicato plagado de casos de corrupción, empieza a preocupar al Gobierno de Pedro Sánchez. El que ha llegado tarde y mal a esta crisis sobre la que no piensa volcar el cuerno de la abundancia con el que está dispuesto a inundar las arcas de Cataluña.

Si los diputados del PSOE de Extremadura, Andalucía y Castilla La Mancha anunciarán su voto en contra de los Presupuestos del Gobierno de Sánchez, si no se solucionan antes los problemas del campo español, Sánchez en vez de ir a Barcelona a visitar al delincuente inhabilitado, que fue expulsado del Parlament, Quim Torra, antes Sánchez habría ido a Extremadura, Castilla La Mancha y Andalucía para hablar del campo español.

Pero en este país si no montas un referéndum ilegal y no declaras por tu cuenta y riesgo la independencia de tu región o tu pueblo no eres nadie. Pero si te lanzas por la vía de la sedición y te condena la Justicia luego te meten en una residencia de lujo, cambian el Código Penal para rebajar las penas y si hace falta y te indultan y ¡Santas Pascuas!

Pero ocurre que ahora manda en esta España Oriol Junqueras desde su residencia de Llenoders. Y este sedicioso y jefe de ERC le ha ordenado a Sánchez que primero visite a Torra en la Generalitat, donde le van a dar las instrucciones y el guión de la ‘Mesa de Díalogo’ sobre la autodeterminación y la amnistía en presencia del ‘relator’ que la vicepresidenta Carmen Calvo se tragó en Pedralbes sin rechistar.

La misma Carmen Calvo que la semana pasada estuvo a punto de hacer saltar por los aires todo el tinglado de esta farsa porque la vicepresidenta se debió tomar unas copitas de anís Machaquito (de Rute pueblo vecino del suyo, Cabra) y le faltó el canto de un duro para suspender el encuentro de Sánchez con Torra y retrasar la ‘Mesa de Diálogo’ de gobiernos paritarios, hasta el mes de junio. Aunque finalmente el estadista Rufián se presentó en La Moncloa con el casco y la manguera y Calvo entró en razón y rectificó.

Y a los rebeldes del campo, a los que está arrasando el paro rural el ministro de Agricultura, Luis Planas, que parece que lo sabe todo, les dice que este exponencial aumento del paro solo se debe a las ‘malas cosechas’ (sic), y la ruina del campo español a las duras normas de la política agrícola de la UE (la PAC que diseñó Sicco Mansholt y que por tanto no hay nada que hacer.

Aunque ayer tras el Consejo de Ministros y con los tractores bloqueando las carreteras, Planas anunció un montón de reuniones y de comisiones para los próximos días a ver si así engaña y entretiene a los agricultores y se rebaja la rebelión y la tensión.

Planas sabe mucho de Agricultura pero de política muy poco, porque todo esto se veía venir y él llega tarde muy tarde y quiere hacer en quince días lo que no hizo en los 20 meses que lleva de ministro. Y además los resultados de sus anunciadas y múltiples reuniones tampoco llegarán para antes de la próxima cosecha, ni de las cinco siguientes.

Mientras a Cataluña Pedro Sánchez viaja con la chequera de la Ministra de Hacienda, María Jesús Montero, para pagar al contado todo lo que le pida Torra en Barcelona y Aragonés en el Consejo Fiscal del viernes, si es que el catalán decide venir a Madrid, porque igual manda a su secretario particular como ya lo hizo otra vez.

Como dijo Torra cuando Sánchez no le cogió el teléfono ¡quins collons! O como dijo Federico Trillo desde la presidencia del Congreso !manda huevos!

Pues así está arrancando la legislatura que el Felipe VI inauguró el lunes en el Congreso pidiendo a los diputados que no se enzarcen los unos contra los otros. Aunque al monarca le faltó añadir que este Gobierno, donde los podemitas le aplaudían con la punta de los dedos, debe tratar a todos los españoles con la misma deferencia que a Torra.

Y si así fuera a buen seguro que los pobres ‘terratenientes’ retirarían de las carreteras esos tractores que en muchos casos aún tienen letras pendientes de pagar. Y de las que debería hacerse cargo el ministro Planas al menos hasta que lleguen las buenas cosechas y el paro comience a repuntar.