El Rey abre la incierta legislatura 

El rey Felipe VI, acompañado de la reina Letizia, la Princesa de Asturias y la Infanta Leonor, presidirá este lunes la apertura solemne de la XV Legislatura en la que, por primavera vez desde el inicio de la Transición, se sienta en el banco azul del Congreso de los Diputados un Gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos presidido por Pedro Sánchez.

Una legislatura si duda incierta y complicada, como se apreció durante los debates y votación de la investidura del Presidente Sánchez que necesitó de los votos favorables, además de los del PSOE y UP, de otras minorías como las del PNV, MP, NC, TE, CP y la abstención de Bildu y sobre todo de ERC.

Y ello tras el compromiso de Pedro Sánchez de abrir en Cataluña una ‘Mesa de Diálogo’ entre los gobiernos español y catalán para abordar ‘el conflicto político’ de Cataluña, en pos de la ‘desjudicialización’ de la política catalana y también de la celebración en dicha Comunidad Autónoma de una consulta sobre los acuerdos que adopte la citada ‘Mesa de Diálogo’.

En la que los soberanistas catalanes esperan imponer una ‘amnistía’ (o los indultos) para los políticos catalanes golpistas condenados por el Tribunal Supremo, y un referéndum de autodeterminación. Propuestas ambas que están fuera del marco constitucional español.

Con expectación y el máximo interés se espera el discurso del Rey Felipe VI en el Congreso, dada la complejidad de la situación española y la debilidad de la situación económica y social del país, en una Europa que acaba de abandonar el Reino Unido, abriendo riesgos e inquietudes añadidas en España y el resto de los 27 países de la Unión.

A sabiendas el Rey, como lo saben todos los españoles, que el Gobierno de Sánchez donde se integran ministros comunistas -84 años después de los últimos comunistas que en 1936 formaron parte del Gobierno de Francisco Largo Caballero en la II Republica-, carece de una mayoría parlamentaria estable. Y dependerá de los votos de los separatistas de ERC, empezando por la votación de los nuevos Presupuestos del Estado que Sánchez espera aprobar antes del mes de agosto.

Y una vez que concluyan las elecciones catalanas que Quim Torra anuncia para el mes de mayo, y en las que el condenado y preso Oriol Junqueras espera participar una vez que el Gobierno de Sánchez lo indulte tal y como parece pactado en secreto y cabe esperar.

Estamos en una decisiva encrucijada donde está en juego la estabilidad del Gobierno en un Congreso fracturado, en el que se sientan representantes de 19 partidos políticos, parecen irreconciliables los bloques de la izquierda y la derecha y donde los soberanistas tienen, lamentablemente, la llave de la estabilidad gubernamental.

Lo que deja el Gobierno de Sánchez en manos de una apretada partida con ERC donde se pretenden cambiar indultos por Presupuestos, sin que ello le garantice al Gobierno español el fin del desafío catalán. Porque después de las elecciones catalanas veremos quien forma allí gobierno y con quien (una última encuesta anuncia que ganará ERC y podrá pactar con JxCAT o ERC).

Lejos de todo ello queda la posibilidad, que no fue explorada por Sánchez y tampoco ofrecida por Pablo Casado, de una ‘gran coalición constitucional’ entre los partidos mayoritarios PSOE y PP, incluyendo la necesaria reforma de la Ley Electoral para acabar con el permanente e indecente chantaje a la unidad de España del soberanismo vasco y catalán.

El rey Felipe VI, desde que asumió la Jefatura del Estado en junio de 2014, no ha disfrutado bajo su reinado de una legislatura completa. Pero sí afrontó el golpe de Estado en Cataluña de 2017, en donde asumió un protagonismo ejemplar, al que siguieron la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña, la  moción de censura contra Rajoy, y cuatro procesos electorales en los últimos cinco años.

Sin duda un exigente y apretado curso quinquenal para la función de rey que Felipe VI ha desempeñado con prudencia, moderación y decisión en este tiempo convulso al que se añade la legislatura incierta que ahora se va a iniciar.