Junqueras y Puigdemont en su ‘guerra de los botones’

El pacto de investidura de Pedro Sánchez con Oriol Junqueras ha llegado al momento de la verdad. Que no es otro que el de la concesión por Sánchez -de manera directa y sin reforma del Código Penal- de los indultos que había prometido a los sediciosos condenados en el Tribunal Supremo para: que él fuera investido y siguiera en La Moncloa; y para que Junqueras pudiera ser el candidato de ERC a la Generalitat en las elecciones catalanas. Las que Quim Torra va a convocar tras disolver el Parlament que lo acaba de destituir como diputado catalán.

En el palacio de La Moncloa se viven horas de zozobra y máxima confusión porque, como se temía, la lucha ‘a muerte política’ ente Oriol Junqueras y Carles Puigdemont (el preso y el prófugo) está destrozando la estrategia de Sánchez para lograr la aprobación de los Presupuestos de 2020 y, con ellos, la continuidad de la Legislatura.

Pero la inhabilitación de Torra en el Parlament y pronto en la Generalitat ha desatado las hostilidades camino de la que podríamos llamar ‘la guerra de los botones’ catalana. Porque Torra es ‘el botones’ del hotel de Puigdemont en Waterloo y el Presidente del Parlament, Roger Torrent, es ‘el botones’ de Junqueras en la prisión/hotel de Lledoners.

Y, es en medio de esta trifulca soberanista, cuando Sánchez se disponía a viajar a Barcelona para entrevistarse con Torra y pedirle que no adelante las elecciones catalanas porque ello altera su estrategia y calendario político. Porque la proximidad de los comicios catalanes le obligará a un ‘Streptease’ político dejando al descubierto las vergüenzas de sus pactos con ERC: la investidura y los Presupuestos a cambio de los indultos.

Como profesional de la mentira y del engaño que es, Sánchez había urdido indultos de medio pelo o ‘baja intensidad’ para los condenados a través de la reforma del delito de sedición en el Código Penal.

Un remedio alternativo a los indultos directos que resultaba ser peor que la enfermedad. E insuficiente una vez que los principales condenados por el delito de sedición en el Tribunal Supremo lo han sido también por el delito de malversación, que incluye penas de prisión y también de inhabilitación por lo que Junqueras no podría ser candidato a los comicios catalanes en los que Puigdemont y JxCAT esperan renovar el poder.

De manera que a Sánchez solo le queda sacar de su bocamanga el conejo negro de los indultos -del que llevamos meses hablando en estas páginas- para cumplir su pacto con Junqueras. Y Puigdemont lo sabe y por ello ya está lanzando en tromba a Torra y sus huestes contra Junqueras y ERC al grito de ¡botiflers! (¡traidores!).

Que fue lo que desde ERC le dijeron a Puigdemont el 26 de octubre de 2017, víspera de la declaración de la independencia de Cataluña, cuando Puigdemont estuvo a punto de adelantar elecciones y Rufián le lanzó el tuit de ‘las 155 monedas de plata’, mientras que Junqueras organizaba un cerco al Palau de la Generalitat al grito de ¡botifler’!

Pues todo apunta a que esta vez Puigdemont y su ‘botones’ Torra van a disolver el Parlament y adelantar las elecciones catalanas en las que no podrá participar Junqueras si Sánchez no les concede los indultos y sin perder un minuto más. Por todo ello estamos ante la hora de la verdad.