Sánchez corteja a Junqueras y Puigdemont

Que nadie se equivoque en La Moncloa: Junqueras quiere indultos ya, y Puigdemont el referéndum de autodeterminación. Se lo han dicho así de claro al diario sanchista El País, pero Pedro Sánchez se hace el loco y pretende cortejar a estos dos a base de sucedáneos: la futura rebaja de penas para los delitos de sedición (por ahí se empieza); y la ‘consulta’ sobre acuerdos de la Mesa de Diálogo cuando lleguen si es que llegan.

Sánchez, que ya cobró por adelantado la investidura, ahora quiere que ERC le apruebe los Presupuestos antes del verano. Y de ahí las alegres cabriolas que ensaya el Gobierno de coalición de Sánchez e Iglesias para ver si les dan el cambiazo presupuestario a Junqueras y Puigdemont.

Y mientras tanto la factura de la investidura de Pedro Sánchez no para de crecer y sigue causando estragos en la vida democrática y el ordenamiento jurídico del país a base de continuas concesiones a los golpistas de ERC, y a sus aliados de Podemos, PNV y Bildu -todos pasan el cazo- y ahora con ese nuevo entretenimiento de dejar en pañales a la Justicia desactivando el delito de sedición en el Código Penal.

Toda una novedad porque siempre que se ha reformado el Código Penal en los últimos años ha sido pera endurecer las penas y no para bajarlas como ahora es el caso, y en el beneficio de unos golpistas.

Sobre en el delito de sedición, porque Junqueras ha declarado al diario El País -el que ya está blanqueando también a Puigdemont- que él volverá a proclamar la independencia de Cataluña. Lo que le causaría un serio engorro a Sánchez y a Iglesias porque tendrían que aplicar el 155 en Cataluña y enviar a la Fiscal General Lola Delgado contra el jefe de la banda de ERC.

Ahora bien, si el delito de sedición se reduce solo al nivel de una ‘falta’ en ese caso no habrá problemas con las nuevas declaraciones unilaterales de independencia, mientras se suceden las mesas de diálogo de sordos y las consultas catalanas, como ensayo de referéndum de autodeterminación.

Consultas que también podrán practicarse en Euskadi, Navarra, Baleares y Canarias. Siguiendo el modelo de Sánchez de ‘café para todos’, con el que justifica su viaje a Barcelona para besar el anillo episcopal de Torra.

Todos estas maniobras de Sánchez -quien debió de haber llevado a Pablo Iglesias a Davos para que los ricos amigos de Soros vean que no muerde- solo pretenden ganar tiempo para convencer a Junqueras de que, después de la investidura, le tienen que regalar ahora los Presupuestos de 2020, que es el único y último punto de apoyo que le queda a ERC para controlar a Sánchez.

Pero el oso Junqueras no es tan tonto y puede que exija a Sánchez no solo una rebaja del delito de sedición en el Código Penal para dentro de unos pocos meses sino los indultos como un pago por adelantado, para poder ser el candidato de ERC en las elecciones catalanas que preparan Torra y Puigdemont.

Sánchez intenta ganar tiempo, promete el oro y el moro a los golpistas con su numerito de la visita a Torra, y luego montará una partida de parchís en la Mesa de Gobiernos que durará bastante tiempo para no tener que celebrar la ‘consulta’ catalana de manera inmediata.

Pero resulta que Junqueras quiere los indultos y Puigdemont un referéndum de autodeterminación. Y si no hay indultos ni referéndum pues en ese caso estarán en peligro los Presupuestos y la legislatura.

Salvo que Sánchez e Iglesias ablanden los fríos corazones del preso y del prófugo y consigan aprobar los Presupuestos en el mes de julio a base de promesas sobre los acuerdos esperados de la Mesa de Diálogo (amnistía y autodeterminación). Pero en ese caso y, una vez conseguidos por Sánchez los Presupuestos ese -experto en engañoso- dirá a Junqueras y Puigdemont eso de ‘si te vi no me acuerdo’ y de lo demás ‘pelillos a la mar’.