La Justicia en ‘el telar de Penépole’ catalán

Como en ‘el telar de Penélope’, lo que los Gobiernos de Sánchez y Torra -que ahora van de la mano- hacen y deshacen en Cataluña respecto a las decisiones de la Justicia, los tribunales catalanes lo enmiendan y quedan a la espera de la palabra final del Tribunal Supremo. El que se ha convertido en guardián último del Estado de Derecho y de la legalidad, motivo por el que Sánchez lo quiere ‘renovar’ y controlar.

El Gobierno de coalición de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias ha arrancado a toda velocidad en sus dos prioritarios frentes de actuación: Cataluña y la ‘agenda social’. Y lo ha hecho con un desafío previo al Poder Judicial que pretende controlar y renovar a su favor, mediante la obscena propuesta de Dolores Delgado para el cargo de Fiscal General del Estado.

Un paso previo para desactivar -‘despolitizar’ lo llama Sánchez- la acción de la Justicia en Cataluña frente al golpismo y separatismo catalán, con la muy estrecha y cómplice colaboración del PSC, que ya se ha opuesto que se le aplique la inhabilitación al president y diputado autonómico Torra. A lo que también se ha sumado la Fiscalía a la espera de que el Tribunal Supremo se pronuncie sobre todo ello. Lo que el alto Tribunal hará pronto de implacable manera.

Aunque mientras tanto el Gobierno de Sánchez ha autorizado la apertura de las tres nuevas embajadas catalanas que había vetado Borrell, mientras el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña cerraba otras siete embajadas del Gobierno de Torra (otra vez el telar).

Y para que no falte de nada y aprovechando la ‘barra libre’ (invita Sánchez) del Gobierno de coalición español en Cataluña, el Ejecutivo catalán acaba de declarar unas jornadas de ‘puertas abiertas’ en la cárcel de Llenoders donde viven los golpistas catalanes condenados por el Tribunal Supremo para que ‘los Jordis’ -Sánchez y Cruixart- se tomen dos días de vacaciones, y Junqueras y el resto de ex consejeros presos y condenados se den unos paseos por el Parlament.

En realidad y a la espera de los indultos, para todos ellos, que están a punto de llegar y que ya preparan en La Moncloa, solo falta que los golpistas se den a la fuga tras la senda de Puigdemont y se instalen en el palacete belga de Waterloo.

Al tiempo y siguiendo su agenda social el Gobierno aprobó la subida de las pensiones y se ha lanzado en tromba contra el ‘pin parental’ de Murcia al grito de ‘los niños no pertenecen a sus padres’ (sic). Lo que le encanta a la ministra Irene Montero de Igualdad, que se ha estrenado con descortesía a la Reina Letizia, en línea con lo que hizo Sánchez con el Rey en las últimas semanas y mientras Bildu lo insultaba ante sus narices y labios sellados.

Ese es el Sánchez impasible y marmóreo que hace lo que quiere aunque no sabe a donde va, ni a donde pretende llevar España y al PSOE en esta su acelerada cabalgada que no hizo nada más que comenzar camino de un precipicio al que lo llevan de manera imparables sus socios de Podemos y del separatismo catalán.