Sánchez oye voces y lamentos en el Gobierno Poltergeist

El presidente del Gobierno Pedro Sánchez habla poco y de críptica manera pero se le entiende todo. Sostiene Sánchez que en su Gabinete ‘habrá varias voces pero una misma palabra’. Y añade que su Gobierno será el del ‘diálogo social y territorial’.

Un diálogo territorial temerario que va a comenzar con el encuentro de Sánchez con el presidente catalán inhabilitado por la Justicia Quim Torra, lo que será un mal comienzo. Sobre todo porque ese es el preámbulo de la mesa de ‘Gobiernos’ que es inconstitucional. Y de otros diálogos a media voz con ERC y Bildu que incluyen la situación de los presos golpistas catalanes condenados en el Tribunal Supremo, lo que integra la sospecha de los esperados indultos, y la situación de los presos de ETA que Bildu pretende trasladar al País Vasco.

Diálogos en la oscuridad y en pago por la abstención pactada con ERC y Bildu en la investidura de Sánchez que son de obligado cumplimiento si este nuevo Gobierno quiere estabilidad y Presupuestos para 2020. No en vano, si no hay indultos para los golpistas catalanes no habrá Presupuestos, porque Oriol Junqueras necesita estar en libertad y eliminar su inhabilitación para ser candidato a la Generalitat en las elecciones catalanas de los próximas semanas o meses, si es que Puigdemont decide adelantar esos comicios para que Sánchez tenga que aprobar los indultos a los golpistas las semanas venideras.

Así están las cosas y así se verán con más claridad cuando pasen los festejos y los fuegos de artificio con los que se celebrará a partir de hoy mismo el estreno del nuevo e ‘histórico’ Gobierno de coalición entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Primero los nuevos ministros prometerán sus cargos con lealtad al rey Felipe VI –‘el ciudadano Borbón’, como le llama el ministro Alberto Garzón- y prometiendo ‘guardar y hacer guardar la Constitución’, lo que está en contra del sentir de un Pablo Iglesias que dice que ‘en España hay presos y exiliados políticos’.

Luego llegarán en tropel las mejoras sociales del programa de Gobierno: subidas del SMI, las pensiones y los salario a los funcionarios. Y subida de los impuestos y otras medidas llamativas sobre el clima, la igualdad, los alquileres y la Sanidad, para que quede claro, cristalino, que este es un Gobierno de izquierdas como Dios manda.

Y cuando terminen los fuegos artificiales y las fotos de la fama del Gobierno (donde hay más hombres, 12, que mujeres, 11), entonces entraremos en el terreno de la realidad cotidiana, de la convivencia de los socialdemócratas y los marxistas en el  Consejo de Ministros, y del permanente desafío catalán al Estado de Derecho y la legalidad.

Y confiesa Sánchez que oye voces pero que serán una misma palabra. Una extraña declaración en boca de quien no hace mucho decía que Pablo Iglesias le quitaba el sueño, y que permite imaginar que esas voces que escucha Sánchez pueden ser las ‘psicofonías’ que, se cuenta, que atraviesan las paredes del Palacio de la Moncloa, donde siempre se dijo que había fantasmas y ocurrían fenómenos paranormales, lo que convertiría el llamado -por Rubalcaba- ‘Gobierno Frankenstein’ en ‘Gobierno Poltergeist’.

Y si todo esto se confirma a Sánchez le va a costar mucho conciliar el sueño en su famoso colchón porque oirá extraños lamentos y voces discordantes y acabará por salir, a medianoche, de la zona residencial para acudir en la oscuridad a visitar el enigmático salón de las columnas de La Moncloa, en cuyo techo podrá contemplar como por arte de magia envuelta en una nube la imagen de Junqueras que le dice con voz lastimosa desde su celda de Lledoners: ‘¡sacadme de aquí, sacadme de aquí’.

Y eso ¿cómo se hace? Pues con los indultos, que son la clave de la estabilidad del nuevo Gobierno como muy pronto se podrá comprobar.