Hasta cuando señor Sánchez, ¡póngase en pie!

La humillación que el delincuente sedicioso Oriol Junqueras está infligiendo al Presidente en funciones y líder del PSOE, Pedro Sánchez, desde su celda de la prisión de Llenoders, es una humillación que afecta de lleno al Partido Socialista y al conjunto de los españoles. Y algo nunca visto e inimaginable en una Democracia europea, ni en la reciente Historia de España.

Sánchez nunca debió abrir negociaciones con Junqueras, a través de ERC, para ser investido Presidente del Gobierno. Y menos aún para destrozar el prestigio de la Justicia española como está ocurriendo, mientras la banda golpista insulta al Jefe del Estado y el Gobierno calla y se allana frente a esta partida de facinerosos a los que les quiere servir la cabeza de la Abogacía del Estado en bandeja de plata, como un gesto de ‘buena voluntad’ (sic).

Callados, como muertos, están en estos dramáticos momentos dirigentes del PSOE de antes y ahora, desde González a Guerra, y pasando por los llamados ‘barones’, Díaz, Vara, Page, Lamban y Caballero. Y el conjunto de diputados socialistas que se preparan para avalar con sus votos los pactos de investidura del PSOE con ERC, redactados en lenguaje soberanista en el que está prohibido el vocablo ‘Constitución’.

Pactos que esconden los indultos a los condenados en el Tribunal Supremo, para que Junqueras deje de estar inhabilitado y pueda aspirar, en 2020 a la presidencia de la Generalitat, después de haber dejado España hecha unos zorros y a punto de romperse por los cuatro costados.

Recordemos el discurso de Cicerón cuando preguntó a Catilina: ‘¿hasta cuando abusarás, Catilina, de nuestra paciencia?’ Para preguntar al aún presidente en funciones: ¿hasta hasta cuando, Sánchez, piensas humillarte y humillar a España a cambio del tan famoso sillón de La Moncloa?

Sostiene Sánchez que si logra la investidura y consigue formar el Gobierno de coalición (en cuya vicepresidencia Iglesias esperará su momento para dinamitar el Estado) los españoles entraremos en un remanso de paz y de normalidad.

Pero puede ocurrir lo contrario, porque los soberanistas crecidos por las concesiones del Gobierno y convencidos de su nueva legitimidad y de su triunfo contra el Estado y la Justicia española, tronarán como nunca de la mano de Junqueras y Puigdemont. Inundando el debate político y los medios de comunicación, mientras en la Unión Europea, en EE.UU., América Latina y en los mercados internacionales se disparan las alarmas por causa del que se anuncia como un largo periodo de inestabilidad nacional.

El soberanismo vive del ruido y del continuo enfrentamiento con España y sus instituciones. Y no solo no cesará en el desafío sino que aumentará las dosis de agresividad, sobre todo ahora que ya han probado el éxito que les acarrea la violencia para su propaganda internacional.

¿Qué hará Sánchez cuando, como han prometido, los soberanistas vuelvan a convocar un referéndum y a declarar la independencia? ¿Aplicará en ese caso Sánchez el 155 en Cataluña con la alegre colaboración de Iglesias?

Tenemos la impresión de que en La Moncloa solo se han calculado, para el corto plazo, los beneficios de la cara investidura pero nadie ha evaluado los riesgos imparables que se desprenderán de semejante situación. En la que tendrán destacado protagonismo, y no solo en Cataluña, personajes como Junqueras, Puigdemont, Ortuzar y Otegui, en una carrera de reivindicaciones entre catalanes y vascos aprovechando la presencia de Sánchez e Iglesias al frente del Gobierno español.

¿Hasta cuando, señor Sánchez...? Las Catilinarias de Cicerón nos sirven de telón de fondo. Pero hay otra frase más contundente de una líder española de la izquierda que apoyó la Transición y la Reconciliación entre españoles.

Estamos hablando de Dolores Ibarruri, ‘La Pasionaria’ y sus palabras de ‘más vale morir de pie que vivir de rodillas’. Pues aplíquese la lección, señor Sánchez, póngase de pie y no se humille ante los delincuentes golpistas aunque solo sea para defender la dignidad del Pueblo español.