El Rey pasó de puntillas

Muchos españoles esperaban más, o palabras más concretas y directas del Rey Felipe VI en su discurso de Navidad. Pero el monarca, que sin duda es consciente de los graves problemas que amenazan a nuestro país y de las incertidumbres que generan, pasó de puntillas sobre las ascuas ardientes de la inquietante realidad y actualidad nacional.

Quizás porque la función moderadora del Jefe del Estado no le permite decir mucho más y menos aún cuando estamos a la espera de un Gobierno de coalición de Pedro Sánchez con la estrecha colaboración de Pablo Iglesias y bajo la vigilancia externa de ERC, cuyo líder sedicioso, Oriol Junqueras está
en prisión.

El Rey reconoce las incertidumbres que nos acechan, el problema catalán (que no conflicto político) el deterioro de las instituciones y la necesidad de entendimiento dentro de la Constitución y del Estado de Derecho al que el Rey, de pasada, aludió.

Como llamó a no caer en los extremos (lo que algunos interpretarán como alusiones al separatismo, y al populismo de Podemos y Vox) y habló de diversidad territorial y de unidad nacional, mientras Miquel Iceta desde el PSC habla de nueve naciones y quiere pasar con Junqueras la Navidad.

Un discurso demasiado vaporoso o temeroso (de Sánchez y compañía) del Rey y puede que de alguna manera ‘bajo vigilancia’ de La Moncloa. Y eso que el retraso de la investidura de Sánchez, del que dijo que lo investirá el
Congreso (sic) aunque lo harán su partido, UP y ERC, ha evitado al monarca tener que dar la bienvenida al gobierno de coalición PSOE-UP.

Dice el Rey con razón que confía en el coraje de los españoles y en España, y desde luego nosotros también. Y añadimos nuestra confianza en Europa.Pero no podemos confiar en nuestros actuales dirigentes políticos y los que nos esperan gobernar, a la vista de lo que está ocurriendo y de lo que puede pasar.

Porque en el horizonte y de ello, naturalmente, no habló el Rey aparece algo más -así lo cree Pablo Iglesias- que una investidura y un nuevo gobierno de coalición y de izquierdas, lo que sin duda es una gran novedad. Aparece el posible cambio de Régimen y el final de la Transición a la que el monarca no mencionó y puede que con razón.