Pablo Iglesias ya es de ‘la casta’

El día que Pablo Iglesias e Irene Montero se compraron su bonito chalé en Galapagar la pareja -que aspira como tal a estar en el Gobierno de Pedro Sánchez – abandonó simbólicamente el populista campamento del 15-M en la Puerta del Sol de Madrid para pasar de clase trabajadora a clase media, y de ahí a integrarse en ‘la casta de la política’.

Sobre todo si se confirman las sanciones cruzadas entre dos abogados de Unidas Podemos y la dirección del partido con acusaciones que van del acoso sexual, al cobro de sobre sueldos en dinero negro y de corrupción interna.

Y si Iglesias consigue entrar de vicepresidente en el Consejo de Ministros y su compañera Montero de ministra, algo nunca visto en España, entonces en las puertas del chalé de Galapagar estarán esperando todas las mañanas dos coches oficiales del Gobierno de España para trasladar a Madrid a la famosa pareja de la extrema izquierda española.

Nada de malo hay en todo ello salvo que se confirmen los escándalos de la corrupción interna de Podemos. Lo que de momento niega ‘el matrimonio’ que se quedó con todo el poder del Partido tras la caza de Íñigo Errejón y la marginación de Pablo Echenique, más las purgas de Bescansa y otros ex fundadores de Podemos como Sánchez, Alegre y Pascual.

Pero, a pesar de los pesares y sólo pendientes del ‘sí’ de ERC Iglesias, está a punto de hacer Historia y conseguir el regreso del marxismo al Gobierno de España, 83 años después del que fue último gobierno de Francisco Largo Caballero en 1936.

Y no solo eso, Iglesias con tal de tocar poder y permanecer en él durante algún tiempo también está dispuesto a renunciar a sus programas sociales, como liquidar la reforma laboral de Rajoy, renunciar al déficit, e incluso al control exhaustivo de los precios de las viviendas de alquiler.

Ya lo ha anunciado Iglesias a sus bases en una carta donde les informó de las renuncias y sacrificios que aceptarán para los sectores más deprimidos de la sociedad, mientras ellos se instalan en lo más alto del poder nacional.

Están en su derecho y así lo ha querido Pedro Sánchez. Y si lo logran está claro que Iglesias moderará su posición inicial porque se juega mucho en el envite y no puede malograr tan extraordinaria oportunidad.