Aragonés enfría la negociación del PSOE con ERC

Las espadas de la investidura de Pedro Sánchez siguen en alto ante el empeño de ERC de que el PSOE ofrezca les concesiones políticas de corte soberanista (la famosa Mesa para hablar de autodeterminación), lo que es de todo punto imposible. Y lo que, de momento, impedirá que la investidura se lleve a cabo el próximo día 20, como desean Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, para que el Gobierno quede constituido antes de la Navidad.

Para este martes está prevista una segunda ronda negociadora entre el PSOE y ERC pero el actual número dos del preso Oriol Junqueras, Pere Aragonés, ha venido a Madrid a hacerse una foto con sus parlamentarios pero también a enfriar esa negociación no se sabe bien por qué.

Aunque se sospecha que ello se debe al temor de ERC a que Puigdemont les llame ‘traidores’ si pactan con Sánchez. Y a que el nuevo Gobierno se coma el turrón de Nochebuena entre brindis y euforia, mientras continúan en la cárcel los condenados en la sentencia del Tribunal Supremo y los prófugos permanecen pendientes de las últimas euroórdenes de extradición.

Además, al fondo de todo ello están los indultos que Sánchez podría dar a los presos políticos condenados (pero no a los prófugos) para que Oriol Junqueras se pueda presentar a las elecciones catalanas que se esperan en la primavera. O incluso mucho antes si el presidente Quim Torra disuelve el Parlament, lo que le impediría a Oriol Junqueras ser candidato.

Además la cuestión de los indultos discurre por un canal secreto y no puede aflorar en la negociación del PSOE con ERC, por lo que Aragonés quiere que el ‘sí’ de ERC a Sánchez esté avalado por concesiones políticas importantes por parte del PSOE, lo que tampoco será fácil de lograr.

En la otra orilla de esta negociación PP y Cs debaten la posibilidad, nada fácil, de ofrecer a Sánchez un pacto de los partidos constitucionales PSOE, PP, Cs, para abordar una legislatura corta (de dos años) que permita: hacer frente al nuevo y violento desafío catalán; aprobar los Presupuestos de 2020; y reformar a fondo la Ley Electoral para impedir más bloqueos y la fractura en grupúsculos del Parlamento español (en el Congreso de los Diputados están hoy representados hasta 19 partidos políticos).

Aragonés cree que Sánchez no quiere pactar con la derecha, pero está claro que esa posibilidad existe, aunque provoque reticencias en el seno del PP y del PSOE. Pero si el Gobierno constitucional saliera a flote muy mal le iban a ir las cosas al soberanismo catalán, a Junqueras y a ERC.

Un partido donde también hay divergencias internas (Joan Tardá se decantó por apoyar en primer lugar la investidura de Sánchez para luego poder abrir la negociación). Y si se descuidan a ERC le puede con Sánchez -que no está para bromas ni para más retrasos- lo mismo que le pasó a Podemos en julio por rechazar la entonces última oferta de Gobierno de coalición.

En La Moncloa piensan que ECR claudicará y que se abstendrán durante la segunda votación de la investidura de Sánchez el próximo día 20. Pero si al final los de Junqueras votan en contra, por miedo a lo que diga Puigdemont, entonces sólo quedará el pacto con el PP y Cs (sin Podemos), o las terceras elecciones para que la derecha suba y se mantenga el bloqueo político y la inestabilidad nacional.

Que es lo que pretende Puigdemont, el ‘contra peor para España, para los soberanistas mejor’. Pero Sánchez no es Rajoy y si ERC impide que el 20 de diciembre salga investido que se preparen en Cataluña a enfrentarse con un gobierno constitucional y un Sánchez liderando el nacionalismo español.