En el tenso compás de espera

Parece que las negociaciones entre el PSOE y ERC han entrado en un sigiloso compás de espera para que una y otra parte asimilen el impacto de este ‘choque de trenes’ que va a sacudir los cimientos del PSOE, las bases de ERC y al conjunto de la ciudadanía española por cuanto podemos asistir al primer gobierno de coalición y de izquierdas de la Transición.

Y además entre un PSOE socialdemócrata y un Podemos marxista y claro militante republicano con sus dos líderes en el Gobierno. Pedro Sánchez en la Presidencia y Pablo Iglesias de vicepresidente lo que augura tensiones y discrepancias que veremos si escapan o no del ámbito secreto del Consejo de Ministros y acaban llegando a los medios y al conjunto de la sociedad.

Las casas de apuestas de Londres abrirán una oferta sobre ¿cuánto tiempo va a durar este Gobierno de coalición?, que además del apoyo de ERC para la investidura necesitará los votos del partido de Oriol Junqueras para lograr unos nuevos Presupuestos Generales.

Lo que imaginamos que ocurrirá después que Sánchez conceda el indulto a Junqueras y los demás condenados en el Tribunal Supremo para que el jefe de ERC pueda presentarse a las elecciones catalanas de la primavera. Lo que dejará fuera de juego al prófugo Puigdemont, refugiado e indignado en su palacete de Waterloo.

Los indultos -no nos cansaremos de repetirlo- son las llaves maestras que abrirán las cárceles de los golpistas y de la sala donde se firmará el pacto del PSOE con ERC, a pesar de las reticencias que aún se mantienen en ambos lados.

Lo acaba de recordar Josep Borrell tras despedirse del Consejo de Ministros de España camino del Consejo Europeo y la Comisión de la UE donde tendrá muy altas responsabilidades en las políticas de Defensa y Seguridad.

Borrell, que conoce muy bien a Junqueras al que destrozó en un debate televisado, ha dicho desde su autoridad y absoluta libertad política (ya no depende del Gobierno de España ni del PSOE), que ‘ERC no es un partido progresista’ -lo que es cierto- y añadió que le parece ‘anómalo’ que el Gobierno del PSOE y Sánchez dependan de ERC.

Y esa generosa apelación de Borrell a lo ‘anómalo’ -podía haber dicho que le parecía ‘inadmisible’- es lo que piensan muchos dirigentes del PSOE a los que Sánchez tiene en vilo y se debaten entre otros dos vocablos como son la ‘audacia’ y la ‘temeridad’. Pero Sánchez ya está decidido al pacto con ERC y Podemos para sacar adelante su tercer intento de investidura y para formar un gobierno de izquierdas que a más de uno en España y en la UE pone los pelos de punta.

Aunque se espera que Iglesias entre en Consejo de Ministros con cautela y moderación y que Junqueras no rompa la baraja antes de tiempo para que el Gobierno aguante por lo menos dos años con los Presupuestos de 2020.

Y a partir del ecuador de la legislatura ya veremos qué pasa porque unos y otros empezarán a posicionarse en modo electoral y entonces todo puede cambiar. Pero Sánchez necesita una investidura y un arranque estable de la legislatura e Iglesias demostrar que Podemos es un partido de Gobierno.

Y ambos saben, como escribió El Roto días atrás en su viñeta editorial del diario El País sobre el famoso abrazo de Sánchez e Iglesias tras la firma de la coalición de PSOE y UP en el Congreso que: ‘se abrazan para no caerse’. Aunque el verdadero peligro no está en lo que les ocurra a los dos dirigentes de la izquierda sino en lo que le ocurra al conjunto de este país.

Lo que pronto se va a adivinar aunque Sánchez e Iglesias ya se cuidarán de lograr un despegue cauteloso para ese vuelo -tan ansiado por Iglesias- en el cielo del poder. Lo del futuro aterrizaje eso ya será otro cantar.