El PSC contra España y contra el PSOE

Si alguien piensa que, otorgando a Cataluña el título de ‘nación’ (lo que es inconstitucional), los independentistas catalanes regresarán como corderillos al redil de la legalidad y al marco constitucional se equivoca. Más bien al contrario los soberanistas utilizarán la nueva concesión como un escalón y un reconocimiento más en pos de su ruptura con España.

Pues eso es lo que pretende el PSC y lo que ocultó Pedro Sánchez durante su reciente campaña electoral en la que hablaba de ‘la España plural’ -fue españolista en campaña y confederado en la investidura- hasta que, una vez terminadas las elecciones, el PSC le obligó a recuperar lo ‘plurinacional’ para su programa de Gobierno con Podemos.

El que Pablo Iglesias y Miquel Iceta no dejan de repetir para engatusar a ERC en pos de la investidura de Sánchez, e ir preparando las elecciones autonómicas catalanas de la próxima primavera.

En el origen de todo esto esa máquina de destruir España que ha sido y es Zapatero. El dijo que la nación española era ‘discutida y discutible’ y por ello le prometió a Pascual Maragall que apoyaría en Madrid ‘lo que decidiera el Parlamento catalán’, como si la soberanía nacional española no existiera y no residiera en el Congreso de los Diputados. Y de esos polvos estos lodos.

Por todo ello hace tiempo que el PSOE debió romper con el PSC para así presentar sus propias siglas en Cataluña. Pero la ambición de Sanchez y la ausencia de Oposición no facilitan ese paso mientras los barones y la vieja guardia del PSOE callan y se humillan al paso de su secretario general.

El Pedro Sánchez que algún día, demasiado tarde, comprenderá que el PSC camina desde hace tiempo hacia la independencia de Cataluña y en favor de un proceso de unidad con el Podemos catalán, donde habitan los restos del viejo PSUC, o incluso con la propia ERC.

Con la que ya comparte el título de ‘nación’, la petición de los indultos para los golpistas y el cierre en Barcelona de la comisaría de la Policía Nacional en Vía Layetana. Como si la Policía Nacional fuera la responsable de los violentos ataques que los CDR lanzaron contra ellos semanas atrás.

Allá Pedro Sánchez con su colección de concesiones al soberanismo de Cataluña a cambio de su investidura. Y allá el PSOE con la que será su histórica responsabilidad en este proceso centrifugador de la unidad nacional que está causando fisuras en las principales instituciones del país, como ya se atisba hasta en el Tribunal Constitucional.

Sánchez sabe los riesgos que corre (él y todos los españoles) mientras nos relata su particular versión del cuento de la lechera catalana según el cual tras los indultos, la promesa de la nación catalana, e ingentes cantidades de dinero público para Cataluña, ERC regresará a la casa constitucional y así se acabará, como por arte de magia, el desafío soberanista por parte de ERC.

Más bien al contrario. Porque subido en la montaña de regalos de Sánchez y una vez conquistada la Generalitat, Oriol Junqueras, el gran responsable del golpe catalán de octubre de 2917, volverá a plantear un referéndum ilegal y a liderar otra declaración unilateral de la independencia.

Porque, después de pasar más de dos años de cárcel por los delitos de sedición y malversación, se creerá ungido por los dioses y no dará un sólo paso hacia atrás sino dos hacia delante como el tiempo demostrará.

Y todo ello con la ayuda inestimable de un PSC que actúa contra España y contra el silencioso PSOE que destrozará, aprovechando que en nuestro país no existen al día de hoy en la Oposición dirigentes y fuerzas políticas que estén a la altura de tan peligrosa encrucijada y grave situación.