Sánchez está cansado, nosotros también

Ha reconocido Pedro Sánchez que el decir que controla a los fiscales ha sido un error que se ha producido porque está cansado de la larga e intensa campaña electoral. De poco más de tres meses que estamos sufriendo los españoles que también estamos cansados de estos políticos incapaces de ofrecer un proyecto estable y razonable para España.

Los españoles están cansados de que nadie se ocupe de sus problemas laborales y familiares, cuando la crisis económica ya está aquí. Y también están cansados de que el soberanismo violento catalán campe a sus anchas por Cataluña sin que nadie ponga coto a tamaño desafuero.

El que no tiene nada que ver con la ‘convivencia’ de la que habla Sánchez sino más bien con la absoluta ausencia de legalidad en esa parte de España.

En realidad Sánchez está cansado de no hacer nada y de exhumar a Franco con honores a hombros de su familia, con estandarte de la Laureada y con una corona de laurel para luego trasladar sus restos a Mingorrubio a bordo de un helicóptero oficial y acompañados por la ministra de Justicia.

Sánchez sabía lo del comando terrorista de los CDR y su relación con Torra y lo único que hizo fue no atender las llamadas telefónicas del presidente de la Generalitat. Como vio la violencia incendiaria de los CDR y se cruzó de brazos por aquello de la respuesta ‘proporcional’, que inventó Rajoy para no hacer nada en su momento.

Sánchez está cansado y Pablo Casado parece que nació cansado y con una enorme tristeza porque creyó que se comía a Cs, sin percatarse de que Vox se lo estaba comiendo a él. Mientras Albert Rivera deambula cual zombi de la política a la espera de un milagro electoral que impida el hundimiento de su nave otrora desafiante y ahora tras la estela del Titanic.

Lo de Íñigo Errejón en pos de dos o tres diputados que dice que van a ser trascendentales es patético e infantil. Y Pablo Iglesias, el más listo de todos pero devaluado por sus alianzas con los golpistas catalanes, ahora hace de Charlot e imita y se mofa de Pedro Sánchez al que esta vez, y muy valiente, le dice que va a exigir su presencia en el Gobierno de la izquierda porque ya no aceptará más vetos.

O sea Iglesias quiere ser vicepresidente del Gobierno de Sánchez quien ya le ha ofrecido una vicepresidencia económica a la ministra Calviño, y entonces ¿dónde van a colocar a Carnen Calvo? Pues puede que de portavoz en el Congreso de los Diputados porque Adriana Lastra es de una absoluta y flagrante inutilidad.

Y ¿qué pasa con Abascal y su quimérico y demencial programa que es de todo punto imposible de aplicar (y él lo sabe)? Pues Abascal es la estrella del final de la campaña electoral, el que llena los mítines y está concitando para Vox los votos del cabreo y del cansancio nacional. El voto duro de castigo a políticos de medio pelo y con pocas luces para pactar y gobernar.

Y dice Sánchez que está cansado y que por eso desvaría y se equivoca al decir que él manda en los fiscales de toda España. Pues si Sánchez está cansado y no se para es porque tiene serias dudas sobre la encuesta del CIS de Tezanos que le daba hasta 150 escaños y está apurando los últimos instantes de la campaña para rebañar unos votos de aquí y otros de allá.

Mientras Iglesias hace chistes, Casado está asustado con Vox, Rivera se está despidiendo y Abascal se asombra al contemplar el alto número de espectadores que acuden a sus mítines en esta insufrible campaña electoral que hoy, por fin, llega a su final.