Sánchez resiste y descarta a Iglesias

La primera impresión sobre el resultado del debate electoral ‘a cinco’ es que nadie lo ha ganado con claridad y que el bloqueo político continúa. Aunque lejos de asistir a una discusión entre izquierda y derecha -que forzó Abascal con Iglesias y Sánchez- si vimos duros enfrentamientos en la izquierda entre Sánchez e Iglesias y en la derecha entre Casado y Rivera.

Se esperaba un todos contra Pedro Sánchez y así fue y el presidente en funciones del Gobierno aguantó bien la oleada de críticas aunque sufrió mucho en el primer tramo dedicado a Cataluña. Donde aprovechó la ocasión para exhibir una actitud muy dura contra Podemos, lo que Pablo Iglesias leyó como una actitud de Sánchez favorable a la gran coalición PSOE-PP.

Y puede que Iglesias tenga razón, vista la agresividad de Sánchez frente a Iglesias hasta en el ‘minuto de oro’ de despedida y cierre del debate. Y ello a pesar de que Sánchez negó la gran coalición y, aunque se lo pidió Casado, no descartó volver a pactar con los partidos separatistas catalanes como lo hizo en la moción de censura contra Mariano Rajoy.

Y agresividad también de alto voltaje en la derecha entre un Albert Rivera muy nervioso contra un Pablo Casado que se mostró desconcertado por las embestidas del líder de Cs que se ve al borde del precipicio. Casado tardó en recuperar el sosiego para, finalmente, mejorar en cuestiones económicas pero no se le vio en toda la noche como el claro líder de la oposición.

De la tensión entre Rivera y Casado sacó partido Santiago Abascal a quien además, Sánchez como Iglesias, le permitieron un cuerpo a cuerpo sobre la exhumación de Franco y la Ley de Memoria Histórica. Lo que habrá gustado a los seguidores de Vox, aunque el discurso de Abascal, que consolidará o mejorará su posición fue limitado y centrado en sus temas de inmigración, violencia de género, delincuencia, unidad de España y Cataluña.

En el debate estaba en juego la última oportunidad de Rivera para ver si lograba recuperar a los votantes del centro que las encuestas dicen que se van al PP y a otros partidos.

Rivera lo sabía de ahí su agresividad especial contra Casado y también en contra Abascal -ademas de la esperada contra Sánchez- pero aunque habrá recuperado a algunos votantes no parece que la agresividad de Rivera haya sido la mejor medicina apropiada para reconducir su pésima situación. Y sus habituales números de circo tampoco. El adoquín que exhibió se le cayó en un pie.

En cuanto a Iglesias esta vez el debate no le salió bien. Sánchez lo arrasó subrayando la complicidad de Podemos con el golpismo catalán y no le dio esperanza alguna de gobierno progresista de coalición. El lapsus de “la mamada’ evidenció en Iglesias su desconcierto y malestar.

Se dice que en las elecciones generales del 28-A el debate electoral movió a muchos indecisos y abstencionistas pero puede que esta vez ello no haya sido así. Hace seis meses el debate lo ganó Iglesias con claridad pero esta vez y a pesar de su habilidad dialéctica las cosas no le fueron tan bien. Esta vez no hubo un claro ganador por méritos propios, pero como decía Camilo José Cela ‘el que resiste gana’ y esta vez el ‘resistente’ fue Sánchez y eso le benefició.