Sospechosa encuesta del CIS a favor del PSOE

La campaña electoral está discurriendo por derroteros que poco tienen que ver un con proceso democrático limpio y equilibrado. A ello se ha sumado con sospechosa arbitrariedad la última encuesta del CIS que dirige José F. Tezanos. La que nos ha ofrecido una foto fija electoral con fecha del 21 de septiembre y no de finales de este mes octubre como sería lo natural.

Un macro sondeo del CIS elaborado con una muestra de 17.650 entrevistas realizadas entre el 21 de septiembre y el 13 de octubre, con la intención de no incluir en él los efectos de la sentencia del Tribunal Supremo sobre el golpe catalán y la respuesta violenta soberanista, así como el debate de la exhumación de Franco.

Lo que constituye, a sabiendas el CIS del calendario político previsto, una calculada maniobra que deja fuera elementos cruciales que van a definir el resultado electoral del 10-N. Y que han recogido las últimas encuestas de empresas privadas que en los pasados días presentaron resultados distintos y contrarios a los actuales del CIS.

En todo caso, según el CIS de Tezanos el PSOE podría cosechar el 10-N un 32,2 % de los votos que le otorgarían entre 133 y 150 escaños. Lo que le permitiría a Pedro Sánchez gobernar con Podemos o con Cs. Dos partidos a los que el CIS da, respectivamente, el 14,6 % y entre 37 y 45 escaños para UP de Pablo Iglesias, y el 10,6 % y entre 27 y 35 diputados para el partido de Albert Rivera.

En cuanto al PP de Pablo Casado, el CIS le concede un 18,1 % de votos y entre 74 y 81 escaños, lo que sería un pésimo resultado para el líder del PP.

Y si esto es llamativo más aún lo es el pronóstico de Tezanos sobre Vox, la formación de Santiago Abascal a la que anuncia un 7,9 % de votos (menos que en el 28-A) y entre 14 y 21 escaños, por debajo de sus actuales 24.

Siendo este dato, con la subida exponencial del PSOE, el más asombroso de la encuesta del CIS, puesto que en los últimos sondeos de las empresas privadas se había situado a Vox en el 12 % de votos y por encima de los 40 escaños.

Finalmente el CIS de Tezanos da a MM el partido de Íñigo Errejón un 2,9 % en intención de voto y 3 o 4 escaños.

Naturalmente, el impacto de la violencia desatada en Cataluña en últimas semanas es un hecho relevante que el CIS -que debió hacer sus entrevistas hasta el 21 de octubre-, no ha querido valorar porque sabía que ello dañaba las perspectivas del PSOE y mejoraría las del PP y Vox.

De igual manera, sorprende el ascenso que el CIS concede a Podemos y la bajada ‘relativa’ de Cs. Y todo ello dentro de la estrategia planificada por Tezanos de hacer una encuesta –cuyo trabajo de campo se acabó el pasado 21 de septiembre- que ya tiene un retraso de 37 días respecto a la realidad política actual.

Y todo ello con la aparente intención de subir la moral a los votantes del PSOE, partido al que la media de las últimas encuestas privadas le daban un resultado electoral en votos del 27 %, mientras que al resto de partidos nacionales les pronosticaban lo siguiente: un 21,6 % al PP; 12,3 % a UP; 12,1 % a Vox; 9,3% a Cs; y 4,1 % a MM.

Lo que significa una diferencia (+ ó -) entre la encuesta del CIS y la media de las privadas de 17,1 puntos en la intención de voto, lo constituye una diferencia muy grande y difícil de explicar. Aunque es cierto que el CIS ha realizado su macro sondeo con entrevistas directas, mientras que los otros encuestadores (con muestras que no llegan a 3.000) hacen sus consultas por teléfono, lo que les resta credibilidad.

Es verdad que la encuesta del CIS, previa a los comicios del 28 de abril, se acercó mucho al resultado final. Pero la importancia y la gravedad de los últimos acontecimientos ocurridos en España (y en Cataluña de especial manera) le quitan a este último sondeo del CIS bastante credibilidad.

Si a todo ello añadimos que el Gobierno de Pedro Sánchez programó la exhumación de Franco en plena campaña y abrió en las últimas semanas la financiación de las Comunidades Autónomas y anunció subidas salariales a pensionistas y funcionarios, vemos que el proceso electoral dista bastante del ideal de limpieza democrática de la que debería alardear.