Los pactos del PSC con ERC y PDeCAT centro de discordia 

Tanto Pablo Casado como Albert Rivera no cesan de pedir a Pedro Sánchez que el PSC (PSOE) rompa sus pactos de gobierno en Cataluña con ERC y PDeCAT que afectan a la Diputación de Barcelona y a 40 consistorios, y tras los que se esconden los posibles indultos de Sánchez a los condenados por el Tribunal Supremo. Lo que en opinión de PP y Cs constituye una alianza irrefutable de los socialistas con los partidos secesionistas de Junqueras y Torra.

Y lo que sin duda es cierto y forma parte de la peligrosa ambigüedad del PSC, donde siempre ha existido un sector propicio a la autodeterminación y a la independencia de Cataluña, que incluye una clara contradicción del PSOE que Sánchez elude comentar.

Y que a partir del 10-N se convertirá en pieza maestra de cualquier intento de pacto de Sánchez con Casado o Rivera, aunque sólo sea para solicitar la abstención de ambos partidos en pos de facilitar su investidura. Como unos meses atrás también lo fue el pacto del PSOE navarro con PNV y Bildu para lograr la presidencia foral de Navarra frente a la lista más votada de Navarra Suma.

Lo que constituye otra flagrante contradicción de Sánchez cuando pide a  PP y Cs que respeten la lista más votada a nivel nacional pero él no hace lo mismo en ámbitos autonómicos y municipales. Y lo que es peor pacta con partidos que están en contra de la unidad de España.

Y esa será y con razón una línea roja infranqueable a la que Sánchez se va a enfrentar el próximo 11 de septiembre. Máxime si finalmente pretende un gobierno en el flanco de la izquierda para lo que necesitará la abstención de ERC.

Al fondo de todo ello existe la sospecha de que una buena parte del PSC no quiere la unidad de España. Y ello siempre ha sido motivo de tensiones muy fuertes entre el PSC y el PSOE. Hasta el punto que algunos dirigentes de los socialistas españoles y nacionales se preguntaron si no sería mejor que el PSOE presentara sus propias siglas en todas las elecciones catalanas.

Lo que descartan en la máxima dirección del PSOE con el argumento de que ello llevaría a la ruptura del PSC y facilitaría en Cataluña una mayoría de votos a favor del independentismo, lo que no es seguro y estaría por ver.

En todo caso, lo que no puede hacer Sánchez es un pacto a dos manos, por un lado con PP y Cs y por otro con PDeCAT y ERC. Lo que tarde o temprano obligará a una clarificación definitiva del PSOE y del PSC. Sobre todo ahora que la violencia secesionista ha entrado de lleno en el debate catalán y con claros apoyos de Torra, Junqueras y Puigdemont, y de otros compañeros y condenados en el Tribunal Supremo a los que Sánchez querrá indultar.