El PNV rectifica

Nunca es tarde y bien venido sea el PNV a la realidad política española con la que rompió el día en el que traicionó (1 de junio de 2018) al presidente del Gobierno Mariano Rajoy, al que acababa de aprobarle los Presupuestos de 2018 -previo cobro de concesiones-, apoyando la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez al poder en la compañía de Podemos, PDeCAT, ERC y Bildu.

Decimos esto porque el PNV se ha negado ahora a sumarse a un manifiesto de 12 partidos soberanistas que solicitan la autodeterminación en Cataluña, Galicia, País Vasco y Baleares, y en el que se ataca al Estado de Derecho con críticas a la reciente sentencia del Tribunal Tribunal Supremo sobre el golpe catalán.

Y lo ha hecho el partido que preside Antoni Ortuzar diciendo que dicho manifiesto incluye ‘una visión negativa de la realidad actual del Estado español’ -ellos nunca hablan de España- y añaden que el manifiesto ‘carece de espíritu constructivo y ó propositivo’. Y añade el PNV que la declaración de los partidos soberanistas llega ‘en un momento poco oportuno’ a pocos días de la campaña electoral y ‘en un clima político muy enrarecido’.

No sabemos si está incipiente rectificación del PNV es sólo electoral y por lo tanto táctica. O si por el contrario es una decisión meditada y sin retorno que los empieza a alejar de los disparates políticos y los desafíos constantes y recientemente violentos a la legalidad de Torra, Junqueras y Puigdemont y sus respectivos partidos.

Quizás porque en el PNV y en su entorno económico conservador empiezan a entender que Junqueras y Puigdemont no son adecuados compañeros de viaje sino delincuentes, condenado y prófugo, que pretenden abrir una crisis destructiva en España de dramáticas e imprevisibles consecuencias.

Además Ortuzar sabe que el PNV no puede apoyar un Gobierno de Sánchez con ministros y políticas de Podemos, renunciando a la recuperación de la economía cuando se aproxima una crisis de envergadura. Como la que ayer anunció la encuesta de la EPA donde se anuncia una caída importante en la creación de empleo.

Pero hay más, Ortuzar está viendo, o debería ver, que si el PNV se alía con el separatismo radical ello facilitará la gran coalición PSOE-PP que dejará los votos del PNV en el Congreso de los Diputados inservibles para cualquier operación.

Que es en definitiva lo que, en la práctica política, debieron pactar Felipe González y José María Aznar cuando el PSOE perdió la mayoría absoluta en 1993 y el PP no la consiguió en 1996. Un pacto político por el que estos dos grandes partidos nacionales debieron renunciar a utilizar a los nacionalistas para derribar a sus adversarios ideológicos en investiduras, Presupuestos y mociones de censura.

Lo que González y Aznar no entendieron en su momento y por ello y para alcanzar y mantenerse en el poder se dedicaron a hacer al PNV y CiU graves concesiones de soberanía nacional que están en el origen de la actual crisis catalana de desafío al Estado y a la unidad nacional.