El electoralismo de Sánchez devalúa la exhumación de Franco

Franco ya no está en la Basílica del Valle de los Caídos y con la exhumación de sus restos y traslado al cementerio de Mingorrubio de El Pardo se pone un punto final al público mausoleo dedicado al dictador, lo que es justo, era necesario y así ha sido decidido por el Parlamento, el Gobierno y el Tribunal Supremo.

Pero el empeño del presidente en funciones Pedro Sánchez de organizar la exhumación y el traslado de los restos de Franco en plena campaña de las elecciones generales del 10 de noviembre, en lugar de esperar solo un mes -después de 44 años-, supone un grave error político de Sánchez (como lo ha subrayado toda la Oposición) que devalúa el pretendido, por el Gobierno y el PSOE, alcance histórico de esta exhumación.

Lo que probablemente no tendrá ningún impacto electoral relevante salvo en beneficio de Vox y y su líder Santiago Abascal que se opuso frontalmente a la exhumación mientras el PP mantenía una moderada crítica. Lo que hará que muchos votantes franquistas que aún mantienen esa militancia se pasen a Vox, como lo veremos en las urnas y los sondeos de los próximos días.

Está claro que Sánchez, que parece haber rebajado las expectativas de una sólida victoria electoral del PSOE, necesita movilizar a sus electores y no ha dudado en utilizar la momia de Franco como palanca electoral. Exhibiendo un electoralismo flagrante e innecesario con el que el PSOE pretende, en el flanco zurdo de la política, restar votos y escaños a Podemos desde donde Pablo Iglesias ha denunciado la maniobra electoral, aunque está de acuerdo con la exhumación.

La que se ha llevado a cabo con respeto y extremada cautela y precisión y que, en su momento cumbre de la salida del féretro de Franco -a quien ya teníamos en el olvido- de la Basílica a hombros de sus nietos ha removido los sentimientos más profundos en las generaciones ya mayores de las ‘dos Españas’, franquista y republicana, de nuestra terrible Guerra Civil.

El traslado de los restos de Franco de la Basílica a El Pardo en nada altera la Historia de España, por más que resarce moralmente a las víctimas de la post guerra del autoritario general. Pero hay que recordar que durante más de 30 años del tiempo de la transición, incluidos los 14 años de Gobiernos de Felipe González, nadie en el PSOE planteó el traslado de los restos de Franco porque durante ese tiempo se pensó que abrir heridas del pasado dañaba la reconciliación.

Y esperemos que este sea el último y definitivo traslado de Franco porque su familia espera conseguir del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos el apoyo de esa Corte a su pretendido derecho familiar de inhumación de Franco en la Catedral de la Almudena de Madrid. Lo que, de conseguirse, supondría un nuevo vuelco a este traslado de los restos del dictador que esperemos sea el definitivo y que en principio acaba de terminar.