Sánchez acierta y Rivera desvaría

Pedro Sánchez acierta y hace bien en rechazar hablar y reunirse con Quim Torra que ya lo ha llamado dos veces y escrito dos cartas. Las que Sánchez ha respondido con otra misiva diciendo que no habrá diálogo con Torra mientras no condene con claridad la violencia y gobierne para todos los catalanes.

El presidente catalán indignado y confundido con el rechazo de Sánchez a su segunda llamada declaró ante una cámara preparada de televisión: ‘¡qué cojones…!’ Lo que da una idea de su nivel de desvarío y de la confusión que embarga a Torra en sus últimas actuaciones.

El que tampoco anda fino es el líder de Cs, Albert Rivera, que deambula furioso por la campaña electoral donde no para de subir el tono y lanzar disparates como cuando afirmó que él quiere ‘ser presidente del Gobierno para meter en la cárcel a quienes intenten romper España’.

A Rivera le han llovido críticas unánimes desde el lado soberanista -que usa esas desafortunadas palabras para explicar la sentencia del Supremo- como por dirigentes constitucionales que dicen que esas palabras son impropias de un demócrata y demuestran la ignorancia de Rivera sobre cuáles son las competencias de un Presidente del Gobierno que no incluyen la capacidad de meter en la cárcel a nadie.

Esa potestad es solo de los jueces, previa condena de los tribunales. Pero Rivera ya no sabe que hacer, o qué decir para llamar la atención y darle la vuelta a las encuestas que ayer situaban a Cs por debajo de los 20 escaños.

Ayer mismo, Rivera, tras los desencuentros de Sánchez y Torra volvió a las andadas y tras descalificar las llamadas y las cartas dijo que lo que debe de hacer Sánchez es llamar por teléfono a Torra para decirle: ‘¡estás cesado!’.

Otro disparate de Rivera porque el presidente del Gobierno no puede cesar a ningún presidente autonómico. Entendemos que Albert Rivera se refiere a la aplicación en Cataluña del artículo 155 de la Constitución, pero su forma de expresarse no puede ser peor.

Y si Rivera va con estos burdos modales y sus juegos circenses al debate electoral televisado del 4 de noviembre el hundimiento de Cs será total. No puede seguir así ante el estupor de quienes le votaron el 28-A y de muchos de sus militantes que ya han soportado la crisis interna de Cs y que ahora ven a su líder fuera de sí.

Lo que está facilitando un trasvase de votos de Cs al PP que irá en aumento si se confirma la tendencia electoral vigente en las encuestas de que se está reduciendo el margen que separa al PSOE del PP.

Aunque la noticia más llamativa de los sondeos electorales es el ascenso de Vox gracias al impulso que están recibiendo por sus críticas y respuestas a la violencia soberanista catalana. Hasta el punto que Vox parece en dichas encuestas como tercer partido nacional por delante de Podemos y Cs.

Lo que por otra parte frena la recuperación del PP, partido fundado por ex ministros de Franco -con Manuel Fraga a la cabeza- y que ahora calla ante la inminente -el día 24 a las 10,30 de la mañana- exhumación y traslado de los restos de Franco. Es Vox el partido que lidera Abascal quien abandera la protesta contra esta exhumación y el que se llevará por ello muchos votos franquistas que eran del PP.

Por último, otro que está fuera de juego porque nadie se ocupa de él es Pablo Iglesias, que también está de capa caída en las encuestas donde, por otra parte, y para enfado de Iglesias siguen dándole a Íñigo Errejón de 5 a 7 escaños.

Iglesias está más cerca de Torra que de Sánchez, el que con su negativa a dialogar con Torra parece haber recuperado impulso electoral al menos en Cataluña porque los últimos sondeos ya le daban un resultado inferior al que obtuvo el 28-A. Pero todavía queda mucha campaña electoral por delante y a Sánchez le queda el jueves el comodín de la momia de Franco como su talismán.