Sánchez aisla a Torra y busca el pacto con ERC

La estrategia de Pedro Sánchez en Cataluña es muy clara: aislar a Torra y a Puigdemont y pactar con ERC para que Junqueras facilite su investidura, como ya lo hizo con su abstención en la votación fallida del 25 de julio pasado. A cambio de ello el PSC facilitaría la presencia de Roger Torrent o de Pere Aragonés en la presidencia de la Generalitat.

El reciente enfrentamiento entre Puigdemont (que presiente los planes de Sánchez y Junqueras) con Torrent ya ha provocado el duro tuit del prófugo de Waterloo acusando a Torrent de ‘deslealtad y división intencionada’ y forma parte del proceso de ruptura imparable entre ERC (Junqueras) y JxCAT (Puigdemont), donde el ex presidente huido de la justicia tiene todas las de perder.

Mientras que Junqueras confía en que Sánchez, si logra la investidura tras el 10-N, le conceda el indulto y le quite la inhabilitación unos meses después de su renovada presencia en La Moncloa. Y cuando ERC abra desde la Generalitat una nueva vía de diálogo razonable con el Gobierno de España.

Derribar a Torra y aislar a Puigdemont es el objetivo de Sánchez que sabe muy bien que Puigdemont, Torra, los CDR y la ANC son parte de la misma plataforma del separatismo violento que además controla el aparato de su propaganda internacional.

La caída de Torra, que sigue sin condenar la violencia, es pieza clave del ‘castells’ de Puigdemont y se producirá si ERC rompe con el actual Govern o si consiguen provocar un adelanto de las elecciones catalanas que sin duda ganaría ERC.

A lo que ahora se oponen Torra y Puigdemont para no perder a corto plazo la Generalitat y porque temen, y con razón, que en esas elecciones JxCAT acudirá dividida a unos comicios para los que se prepara el nuevo partido ‘El País de Mañana’, una escisión moderada de JxCAT.

Este parece ser el plan de Sánchez que avanza con dificultad y sin pausa. Y que coincide con las aspiraciones de Junqueras y de ERC aunque en este momento, de gran y emotiva tensión en Cataluña por la reciente sentencia del Tribunal Supremo, a ERC lo costará romper la unidad de acción entre los dos grandes partidos soberanistas.

Y para que esa ruptura no se produzca Torra y Puigdemont impulsan las acciones violentas de los CDR buscando un gran incidente que impida una rebaja de la tensión popular.

Estamos ante una estrategia paralela de Sánchez y Junqueras de muy difícil ejecución por ambas partes. Aunque si se consigue la salida de Torra de la Generalitat y el aislamiento de Puigdemont ello sería un primer paso muy positivo que habría que celebrar.