Torra, el muñeco de Puigdemont, está acabado

Quim Torra, este personaje de modales fascistas, de absoluta incapacidad política y probado y estrecho colaborador de la violencia soberanista de los CDR en Cataluña está acabado y abrasado en los fuegos violentos de estos días que él mismo ha amparado desde la presidencia de la Generalitat.

Lugar que está a punto de abandonar, por falta de apoyos en el Govern y el Parlament desde donde anunció por su cuenta otro referéndum ilegal. Y en su frenética locura Torra todavía ha tenido la desvergüenza de solicitar una ‘mesa urgente de diálogo’ a Pedro Sánchez (que no se le pone al teléfono) y  audiencia al Rey Felipe VI, al que despreció públicamente en Barcelona.

Torra puede y debe acabar en la cárcel -por golpista y violento-, y también por idiota porque ha dejado pistas irrefutables de su relación con la trama terrorista de los CDR y con su aparato de propaganda Tsunami Democratic donde también está señalado Puigdemont. E intuye Torra que tiene en sus talones a los fiscales de la Audiencia Nacional.

A este ‘muñeco diabólico’ que es Torra lo manipula su amo y ventrílocuo Puigdemont desde Waterloo, a donde el día menos pensado Torra también se fugará.

Pero Puigdemont no quiere ahora la dimisión de Torra -en el caso de que fuera irremediable pondría en su lugar a su portavoz en el Parlament Eduard Puyol-, ni la convocatoria de elecciones autonómicas como las que pide Joan Tardá desde ERC, porque Puigdemont sabe que en el ala soberanista las ganaría ERC bajo la batuta de su enemigo ‘íntimo’ Junqueras.

Como sabe Puigdemont que en a cita electoral su partido PDeCAT iría roto en dos mitades porque está en marcha una nueva alternativa, moderada y catalanista, llamada ‘País de Demá’ donde aparecen algunos ex dirigentes de la antigua Convergencia a los que la violencia de estos días les ha dado más motivos para esta enésima refundación de lo que fue CiU.

La espectacular escalada de la violencia en Cataluña ha demostrado, dentro y fuera de España, que la violencia era consustancial y estaba articulada con el ‘procés’ de la independencia cuyos dirigentes acaban de ser condenados por el Tribunal Supremo.

Y tarde o temprano se descubrirá que la trama golpista contaba con un servicio secreto de información cercano a la Generalitat y los Mossos de Escuadra, así como con un engrasado aparato de propaganda y medios de comunicación públicos y privados y con un sistema financiación en el que han colaborado, además del Presupuesto de la Generalitat, lo más granado del mundo financiero y empresarial español.

Todo esto que debió de haber investigado el Gobierno de Rajoy, cuando aplicó el articulo 155 de la Constitución en Cataluña, no se hizo porque el asustadizo e incapaz Rajoy convocó inmediatas elecciones autonómicas y volvió a entregar el poder catalán a los golpistas.

Y todo apunta a que Pedro Sánchez tampoco lo hará porque no se niega a  aplicar el 155, para no perder el 10-N escaños del PSC y dejar abierta a ERC para que apoye su nuevo intento de investidura si es que el PSOE aguanta el tirón electoral hasta el 10-N lo que está por ver. Porque la batalla campal de Cataluña puede alterar y mucho el resultado electoral.