Turquía entra en Siria contra los kurdos

El ataque aéreo y terrestre de Turquía -país miembro de la OTAN- contra los kurdos de Siria constituye otro elemento de desestabilización política y militar de Oriente Próximo. Lo que complica, más si cabe, la crisis de esa zona del mundo tras la retirada de las tropas que Estados Unidos tenían desplegados en esa zona de Siria.

Lo que el Gobierno de Ankara interpretó como ‘luz verde’ de Washington para que Turquía pudiera invadir y atacar esa parte kurda de Siria, de donde huyen despavoridos miles de kurdos que Erdogan quiere exterminar.

Lo que añadido a las tensiones del Golfo Pérsico entre Arabia Saudí e Irán pone en situación descontrolada la permanente crisis de Oriente Próximo, lugar donde está una parte importante de las fuentes del petróleo, volviendo a disparar así los precios del crudo, empeorando la crisis económica internacional.

Y todo ello cuando la crisis del Brexit está a punto de estallar sin un acuerdo a solo pocos días de la fecha tope (31 de octubre) de ruptura o de la salida sin acuerdo del Reino Unido de la UE, empeorando gravemente la situación económica internacional y la europea en particular y España ahí incluida. Un panorama muy inquietante agravado por la guerra comercial de Trump.

Lo que debería ser motivo de reflexión y debate cauteloso de los primeros partidos nacionales españoles de la campaña electoral en curso para la votación del 10-N, en la que crece la tensión catalana ante la inminente publicación de la sentencia del Tribunal Supremo sobre el golpe catalán del otoño de 2017.

La economía, los aranceles y el nuevo desafío catalán están inmersos en el corazón de la campaña electoral española y de sus posibles consecuencias entre las que figura el bloqueo actual imperante para la formación del nuevo gobierno en España con un Parlamento que, probablemente, el 10-N estará tan fragmentado como el de la última y fracasada legislatura.

Lo que nos lleva a la conclusión de la necesidad urgente de un Ejecutivo español de amplia base parlamentaria y necesaria estabilidad, que apueste por una Europea fuerte y unida tras la salida de Gran Bretaña. Y puede que, también, por unos acuerdos de defensa europea (ahora incipientes) fuera de una OTAN obsoleta, de donde Turquía debería ser expulsada por el ataque despiadado y genocida de la dictadura de Erdogan a los kurdos de Siria.

Las malas noticias internacionales se acumulan y dañan nuestro entorno europeo, y las nacionales que se acercan en Cataluña todavía nos inquietan mucho más. De ahí la importancia de la que debe ser una actitud moderada, prudente y concertada de los tres grandes partidos nacionales (PSOE, PP y Cs) para que a partir del 10-N pueda existir un importante acuerdo nacional. Lo que exige que en esta campaña electoral no se abran heridas nuevas que luego sean imposibles de restañar.