El alacrán Cayetana y Pedro el cruel

En vísperas de las elecciones generales y cuando Ciudadanos pierde parte de sus apoyos en el centro de la política, a la bocazas e insufrible Cayetana Álvarez de Toledo, portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, no se le ha ocurrido otra cosa que descalificar al PP del País Vasco, acusándolo de ‘tibieza’ frente al nacionalismo y creando así un nuevo y serio problema en la máxima dirección del PP.

Como en el cuento de la rana que se ofreció al alacrán para ayudarla a pasar el río a sus espaldas, a Cayetana le puede el carácter. Y, como el alacrán del relato, acabará atacando al generoso e imprudente batracio para finalmente hundirse ella y morir ahogada en el agua turbia de su insaciable ambición.

Es lo que a Cayetana le acabará ocurriendo en el PP salvo, que la rana de este cuento sea Pablo Casado y acabe arrastrado por la deriva extrema y ultra conservadora de su portavoz parlamentaria. La que, en el fondo de su falsa alma liberal, está más cerca de Vox que del PP, partido que ella querría liderar, porque se considera la más lista de la clase y del mundo mundial.

En soberbia, a Cayetana solo le supera Pedro Sánchez que desprecia a los suyos -no ha reunido al Comité Federal del PSOE, antes de verse el martes con el Rey- y que ha corrido a palos a la Oposición para que se humille a sus pies convencido de aquella máxima cruel y escolar de que ‘la letra con sangre entra’.

Lo que Sánchez ha hecho con su socio preferente Pablo Iglesias, que fue la persona que lo llevó a La Moncloa en la moción de censura, es de una gran crueldad e infinito desprecio. Este Pedro, el cruel, se queja de que Rivera no quiere hablar con él y le niega a Pablo un último encuentro para ver si aún se podía evitar la repetición de las elecciones.

Y mucho ha tardado Pablo Iglesias en caerse del caballo y en enterarse de una vez por todas cuál es la ‘calaña’ y verdadero rostro político del Sánchez, con el que todavía pretende formar un gobierno de coalición que lo sería de sumisión al ‘gran timonel’ del PSOE.

Cayetana y Sánchez son las dos caras ácidas, el anverso y el reverso, de la misma moneda de la política española en cuyo escenario los Casado, Rivera e Iglesias sólo hacen de romanos mudos y figurantes, portando su lanza y su escudo, mientras Pedro interpreta a Cesar y Cayetana a Cleopatra, y los dos camino de sus trágicos destinos porque escrito está que ‘quien a hierro mata a hierro muere’, como el tiempo lo demostrará.

Falta en la política española y concretamente en el PSOE un Bruto que se enfrente a Sánchez mientras le dice, clavándole el puñal: ‘amo a Cesar pero amo más a Roma’. Porque Sánchez ama más a Sánchez que a Roma, en este caso a España, que para él es un asunto secundario porque lo único importante para Sánchez en su cabalgada camino del Rubicón electoral, es renovar el poder nacional.

Pero si Iglesias sobrevive a las elecciones y los votos de Podemos siguen siendo imprescindibles para la investidura de Sánchez en ese caso el líder de Podemos asumirá el papel de Bruto y ejercerá su derecho de venganza de implacable manera. Y entonces será Iglesias quien vete a Sánchez para presidente del Gobierno pidiendo al PSOE que ofrezca otro candidato a la investidura porque Pedro, el cruel, ‘no es de fiar’.

Un veto al que también se podrían sumar otras de sus víctimas, Casado y Rivera, para que se cumpla la maldición final de Iglesias en el fallido debate de investidura cuando le dijo a Sánchez: ‘usted no volverá a ser presidente del Gobierno ¡jamás!’. Aunque Sánchez confía en que antes caerán los tres mandatarios de la Oposición, víctimas de su fracaso electoral.