Sánchez provoca elecciones y desprecia a Iglesias

Ayer Pedro Sánchez cerró le legislatura en el Congreso de los Diputados poniendo punto final a las negociaciones con Podemos y con un desprecio olímpico a Pablo Iglesias, al que negó un último encuentro entre ambos y al que culpó, con el mayor de los cinismos de la repetición de las elecciones que tendrán lugar el próximo 10 de noviembre.

Pedro Sánchez ya está en modo electoral y decidido a un vuelco ideológico de su proyecto político para reconvertir, cuando pasen las elecciones, su actual ‘Programa Común Progresista’ para un Gobierno de izquierdas en un programa socialdemócrata. Con vista a un pacto de Gobierno con el PP o Cs, siguiendo las recomendaciones que le han hecho Merkel y Macron y los poderes económicos y financieros de este país.

En el convencimiento Sánchez de que a partir del 11 de noviembre, y con mejores resultados del PSOE y peores de Cs y de Podemos, su investidura será más fácil y no necesitará las abstenciones del soberanismo catalán.

Y si Pedro Sánchez logra ese vuelco, dejando atrás su disfraz de ‘rojo’, se situará no solo como presidente de España sino como miembro destacado del cuarteto de la UE en compañía de Macron, Merkel y Conte. Para lo que necesita un pacto de Gobierno con Cs -con o sin Albert Rivera de líder en caso de mal resultado electoral de Cs- o un pacto de investidura con Pablo Casado que aunque mejorará sus resultados del 28-A también habrá sufrido una nueva derrota con el segundo peor resultado de la historia del PP.

Estos son los planes de Sánchez y los motivos por los que ha rechazado y despreciado a Iglesias, de quien se vio liberado cuando Podemos impidió su investidura el pasado 25 de julio por sus últimas exigencias ministeriales. Lo que ha sido el más grave error político de Pablo Iglesias quien ahora y a la desesperada ha intentado inútilmente recuperar el gobierno de coalición.

Cree Sánchez que en la noche del 10-N puede ‘matar dos pájaros de un tiro’ liquidando los liderazgos de Rivera e Iglesias en Cs y Podemos. Pero si PP y Cs se mantienen firmes en su ‘no’ a la investidura de Sánchez entonces será el turno de la venganza de Iglesias que tendrá en sus manos a Sánchez y que podría unirse a Casado y Rivera para pedirle al PSOE otro candidato a la investidura

Porque Sánchez aparecería como un político despiadado y soberbio con el que nadie en España quiere pactar. Casado y Rivera por sus pactos con Podemos, Bildu (en Navarra), ERC y PDeCAT, e Iglesias por la dureza y el desprecio con la que Sánchez le ha tratado a pesar de que fue Podemos quien lo llevó a La Moncloa apoyando y gestionando la moción de censura contra Mariano Rajoy el 1 de junio de 2018.

De manera que al día de hoy solo tenemos la opción de una repetición de las elecciones salvo que Iglesias escenifique su enésima rendición. Y en el caso de regreso a las urnas puede que el día después del 10-N el mapa del bloqueo político de este país se parezca bastante al actual, pero con unas heridas abiertas y muy profundas en las relaciones de Pedro Sánchez con los líderes de Cs y Podemos con los que no ha querido pactar.