Sánchez busca las elecciones

Pedro Sánchez ha forzado la ruptura de las negociaciones de investidura con Podemos para provocar la repetición electoral en un momento en el que las encuestas le anuncian una sensible mejora de los resultados del PSOE frente a un PP debilitado por el escaso liderazgo de Pablo Casado y cuando los problemas internos de Cs y Podemos influyen en la pérdida de votos y escaños y en problemas para los respectivos liderazgos de Albert Rivera y Pablo Iglesias.

Además el Presidente en funciones del Gobierno sabe que se aproxima una sería crisis económica y social y cree que ahora es buen momento electoral, porque a partir de 2020, y si hay paro y recesión, cualquier cita con las urnas sería buena para los partidos de la derecha y mala los de izquierdas.

Todos estos datos y la famosa ‘desconfianza’ de Sánchez frente a Iglesias hace que el PSOE tuviera tomada su decisión de repetición electoral desde hace ya mucho tiempo. De manera que su ‘programa común progresista’ era su programa electoral y sus aparentes negociaciones con Podemos, que se acaban de romper por segunda vez, eran una excusa de Sánchez para que los ciudadanos no piensen que él es el culpable de la repetición electoral.

Lo que es cierto y lo que se confirmará en los próximos días salvo un vuelco de última hora por parte de Iglesias en el que anuncie que van a aceptar el Gobierno solitario del PSOE, para evitar las elecciones y meter a Sánchez en la trampa de un gobierno monocolor del PSOE y en una coalición virtual solo programática que Podemos podría romper cuando más le convenga.

Por ello Sánchez le exige a Iglesias apoyo a su investidura y un explícito sostén a su gobierno a lo largo de la legislatura. Lo que parece imposible de imaginar porque los compromisos verbales e incluso escritos se los lleva el viento con gran facilidad.

De manera que vamos a elecciones anticipadas el próximo 10 de noviembre. Y puede que, salvo algunas mejoras del PSOE y del PP, la fractura política y el bloqueo de la investidura de Sánchez permanezcan igual.

Pero con una gran ventaja para Iglesias y Rivera, porque si Podemos y Cs pierden votos pero mantienen diputados suficientes para volver a controlar la investidura de Sánchez, en ese caso su fuerza, con menos escaños, será mayor. Porque Si Sánchez a partir del 10-N y después de forzar la repetición electoral no logra pactar con nadie ese será su final.

Y el PSOE tendrá que proponer a otro candidato a la investidura que no sea Sánchez, salvo que Sánchez y el PSOE con el país bloqueado desde el mes de abril pretendan una tercera repetición electoral llevando España a una grave crisis económica e institucional, lo que para Sánchez sería letal.