Sentencia justa, unánime y disuasoria sobre el golpe catalán

La esperada sentencia del Tribunal Supremo sobre los autores del golpe catalán de 2017 se espera justa, unánime por parte de los magistrados que integran la sala que preside Manuel Marchena, y ejemplar y disuasoria para quienes pretendan en Cataluña -o cualquier otra parte de España- volver a violentar el orden constitucional y la legalidad.

Y puede ocurrir -como hoy avanzamos en este diario- que en las próximas semanas el Tribunal Supremo decida y haga pública el fallo de una sentencia condenatoria contra los autores del golpe de Estado catalán en la que se les impute por unanimidad el ‘delito de rebelión en grado de tentativa’ pero con una rebaja de ‘dos grados’ de la pena.

Lo que supondría una condena moderada al jefe del golpe Oriol Junqueras (al que la fiscalía le pide 25 años de prisión) de solo 6 años de cárcel y de inhabilitación. Y a la mayoría del resto de procesados de 3 años y medio de prisión e inhabilitación. Con el beneficio añadido para todos los golpistas de conseguir de manera inmediata el ‘tercer grado’ penitenciario lo que les iba a permitir salir de prisión durante el día.

Salvo que a Junqueras el Tribunal le aplique la norma de tener que cumplir no solo el 25 % de la condena (que les permite el tercer grado y que todos han cumplido en prisión preventiva) sino el 50 %, porque supera en un año la norma de los 5 años de condena. Una decisión esta importante que debe dirimir el Tribunal Supremo o el juez de vigilancia penitenciaria y en la que Junqueras se juega un año de prisión antes de acceder al tercer grado.

Eso sí, los condenados deberán cumplir íntegros los años de inhabilitación que dicten las condenas a partir del día de la publicación de la sentencia. Lo que le impedirá a Junquera regresar a la política hasta el otoño de 2025 y al resto de condenados hasta abril de 2023.

Una sentencia de ese tenor sería considerada moderada en muy amplios sectores de Cataluña (y en la Unión Europea) lo que ayudaría a rebajar las tensiones en esa Comunidad Autónoma, aunque en el resto de España se valoraría como escasa, lo que también piensan muchos juristas.

Pero lo más importante, en este caso, es que se reconozca el claro delito de rebelión, aunque sea ‘en grado de tentativa’. Entre otras cosas porque todos los golpes de Estado fallidos lo son en grado de tentativa, mientras que los golpes de Estado que triunfan no son juzgados porque el dictador o golpista de turno es el que impone su ley.

Y también es muy importante que el fallo de esta sentencia se adopte por unanimidad de todos los magistrados del Tribunal juzgador por la fuerza jurídica y moral que ello aporta a la sentencia.

Y en esa unanimidad puede que haya jugado un papel determinante la definición de ‘rebelión en grado de tentativa’. Y sobre todo la rebaja de ‘dos grados’ de la pena en vez de ‘un grado’. Lo que para algunos observadores jurídicos puede ser un ‘exceso de generosidad’, lo que por otra parte incluye la compensación de la muy apreciada ‘unanimidad’.

Quienes curiosamente pueden salir más perjudicados son Puigdemont y el resto de prófugos golpistas. Porque la sentencia firme del Supremo reforzará la Euroorden para su extradición a España ante los hechos probados y ya condenados en sentencia firme del Tribunal Supremo. Lo que facilitará el regreso forzado a España de los prófugos donde les esperará la ineludible prisión preventiva y un juicio y una condena similar a la de Junqueras para  Puigdemont.

Si todo esto se confirma cabe esperar que el Gobierno de Pedro Sánchez -máxime por su situación de estar ‘en funciones’y ante la libertad parcial por el tercer grado de los golpistas- acate la sentencia y no les conceda indultos a los condenados.

Algo que ERC le exigirá a Sánchez si necesita sus votos o su abstención para la investidura. Pero que Sánchez no puede ni debe conceder los indultos sin provocar un serio malestar en el PSOE y una gran oleada de indignación en España. Porque si Sánchez indulta a los golpistas librará a Junqueras de la inhabilitación y facilitará su llegada a la presidencia de la Generalitat.