Johnson y Sánchez buscan elecciones ante la ‘tormenta perfecta’

El Parlamento Británico, que el primer ministro Boris Johnson ha pretendido amordazar para provocar un Brexit duro de nefastas consecuencias para la UE y sobre todo para el Reino Unido, ha derrotado a Johnson y le obliga a pedir a la Unión Europea un aplazamiento hasta enero del Brexit que debía concluir el 31 de octubre y a un Brexit moderado y pactado con la UE.

Asimismo el Parlamento, en su dura respuesta al primer ministro (‘quien a hierro mata a hierro muere’) de momento, le impide a Johnson un adelanto electoral al 15 de octubre como pretendía. De manera que, desconcertado ha quedado este imitador de Trump y cazador cazado por sus malas artes en contra de la sacrosanta institución del Parlamento en el Reino Unido.

Johnson, que debería dimitir, buscaba elecciones para lograr el apoyo a su deteriorado liderazgo, antes que el estallido de un Brexit duro cause en su país grandes destrozos en la economía y hunda al Partido Conservador.

Así y cuando todos en la UE daban por cierto que en Italia el xenófobo y eurófobo Matteo Salvini -el ex ministro de Interior y líder de La Liga Norte- iba a provocar elecciones anticipadas para hacerse con el poder y poner patas arriba Italia y UE, la ‘finezza’ italiana de la que hablaba Giulio Andreotti apareció en Roma. Y el Movimiento 5 Estrellas y el Partido Democrático lograron un pacto de gobierno que ha dejado fuera de juego a Salvini.

De momento se salva Italia del infierno dantesco de la inestabilidad política pero a ese abismo se asoman el Reino Unido y España, de la mano de otros dos políticos, Boris Johnson y Pedro Sánchez, que piensan más en ellos que en su respectivos países y aceleran sus calendarios electorales antes de que estalle ‘la tormenta perfecta’ de una nueva recesión y de la crisis económica que se cierne sobre la UE.

Johnson en una repentina fuga hacia delante (de momento frenada en la Cámara de los Comunes) tras no lograr imponer el Brexit duro ni conseguir amordazar al Parlamento y con una burda maniobra anti democrática en la que implicó a la Reina Isabel II.

Y Sánchez tras romper de brusca manera con Pablo Iglesias, como quedará en evidencia en la negociación de PSOE y Podemos prevista para esta tarde y donde los representantes de Sánchez dirán a los de Iglesias que se acabó el ‘Gobierno de coalición’ que ofrecieron en julio. Y que, en este momento, sólo les ofrecen un programa de gobierno progresista y un puñado de cargos menores en organismos públicos ajenos al Ejecutivo.

Y todo ello a cambio del apoyo de los 42 diputados de Podemos en otro intento de investidura de Sánchez. Es decir ‘gratis total’ lo que Podemos en buena lógica no aceptará y hará que Sánchez renuncie a la investidura para que el Rey disuelva las Cortes y se convoquen elecciones generales el 10 de noviembre. Salvo que Iglesias descubra la ‘tormenta perfecta’ y le regale a Sánchez una investidura envenenada para que se estrelle más adelante.

Tanto Johnson como Sánchez han jugado fuerte en sus respectivas porfías y el español apoyado en unas encuestas (la del CIS de septiembre será de traca) que le anuncian una victoria superior a la que logró el 28 abril pasado.

Pero en ambos casos y países con la espada de Damocles de esa recesión y del paro galopante, como la que ya se balancea sobre la cabeza de estos dos dirigentes que, precisamente por el negro horizonte económico y social que se avecina, tienen prisa por renovar el poder en elecciones anticipadas porque saben que en 2020 todo irá a peor y ello provocará una recesión y alteraciones inesperadas en cualquier cita electoral.