Rivera y Cs hundidos e incomunicados

El líder de Cs Albert Rivera ha estado desaparecido todo el mes de agosto a pesar de que su partido ha sufrido una reciente e importante crisis interna tras la dimisión de varios de su más notorios dirigentes, lo que anuncia a Cs una caída en picado de expectativas de votos en los sondeos electorales y cuando estamos apunto de una posible repetición de los comicios generales el próximo 10 de noviembre.

Crisis de Cs motivada por la decisión y la ceguera de Rivera al no querer negociar un pacto de Gobierno con Pedro Sánchez (como tampoco quiere un pacto con el PP en ‘España suma’), y ni siquiera acudir a La Moncloa atendiendo a las últimas invitaciones que le hizo el jefe del Gobierno en funciones. Lo que provoca la pregunta de: ¿para qué sirve votar a Cs?

Mientras, el resto de los partidos nacionales, PP, PSOE, UP y Vox están en pre campaña electoral Cs permanece como desaparecido. Y ello y su crisis interna ha provocado una desmovilización de su electorado como refleja el sondeo pre electoral de Sigma 2 para el diario El Mundo publicado que les anuncia a Cs una caída de votantes de hasta el 21,3 %.

Lo que de confirmarlo las urnas les podría hacer perder cerca de 1.000.000 votos del total de 4.135.000 que lograron en los comicios del 28-A. Y una veintena de escaños de los 57 actuales, para quedarse en solo 34 diputados según el sondeo de Sigma-2 y con intención de voto del 11,8 %, por debajo de los resultados que obtuvieron en 2016.

Si algo así ocurriera en caso de la repetición electoral del 10 de noviembre, ello constituiría un significativo retroceso político de Cs, que dejaría tocado a Albert Rivera. Y que podría punto final a su esperanza de superar al PP (que sin duda mejoraría resultados si hay comicios el 10-N a costa de Cs y Vox) y a Pablo Casado como líder de la oposición.

Precisamente la posibilidad de la repetición electoral es la que ha obligado a Rivera a marcar como prioridad su rechazo a Sánchez -para lo que tiene sobrados argumentos- y para evitar la fuga de sus votantes hacia el PP. Lo que obliga a Rivera a nadar hacia el centro de la política y guardar la ropa del flanco conservador para no dejarse invadir por un PP agresivo con su campaña de ‘España suma’, con la que pretende quitar votos a Cs y Vox.

El problema de Rivera radica en que no ha sabido explicar su no a Sánchez y su crisis interna. Y tampoco ha innovado su discurso y estrategia política. Lo de las ocurrencias de ‘la banda, el botín, la habitación…’ fue un desastre en el debate de investidura del 25 de julio como discurso político por más que lograra algún eco chistoso en medios y redes.

Porque que Rivera debió centrarse en la difícil situación de España y la UE, ofrecer su programa alternativo y pedir al PSOE que presente otro candidato a la investidura. O proponer como en Italia un gobierno de ‘unidad nacional’. Pero en Cs no se les ocurre nada nuevo y solo se dedican a buscar titulares simpáticos. Por lo que a sus problemas políticos Rivera deberá de añadir el fracaso absoluto de su política de comunicación, en la que incluyen el más absoluto desprecio del periodismo independiente.

Rivera, Arrimadas y Villegas se conforman con situarse bajo el paraguas de los medios conservadores de comunicación para recoger las migajas que le sobran al PP y a su ‘banda’ mediática -esa sí es una banda- de tertulianos, predicadores y opinadores de la derecha.

Los que ya están a las órdenes de Pablo Casado y de José María Aznar mientras le dan unas palmadas en la espalda a Rivera como si fuera un adjunto del PP y convencidos de que nunca ganarán las elecciones.

Cs es un partido tiene que explicar la crisis interna que ha sufrido en los pasados meses y su política nacional de ‘no alianzas’, ni con Sánchez ni con Casado (otra cosa son Ayuntamientos y Comunidades). Y sobre todo debe dar respuesta a la gran pregunta del millón: ¿para qué sirve Cs?

Pero eso es imposible de hacer si Rivera no tiene las respuestas claras y si Cs no tiene medios ni unos comunicadores afines que expliquen todas sus iniciativas y propuestas. Y que valoren la ‘fuerza’ y la necesidad del centro político. Pero si en Cs todo sigue como está Rivera, con su particular soberbia (que la tiene), entrará en la vía del descenso político y camino del síndrome de Rosa Díez.

¿Que puede hacer Cs para recuperar impulso político y electoral? Pues para empezar deben poner fin a la incomunicación y al desprecio al periodismo independiente y a las redes sociales, donde solo practican una política de mera propaganda que no les sirve de mucho y no les permite avanzar.

Y para concluir Cs debe rehacer su programa político y electoral, distinto y alternativo a los de Sánchez y Casado, y a ser posible ilusionante y original. Y cerca de los ciudadanos moderados del centro español. Y desde luego rectificar pronto su política de comunicación. Lo que resultará de todo punto inútil si además no hay cosas interesantes que comunicar. O si, por ejemplo, los tres primeros dirigentes de Cs, Rivera, Arrimadas y Villegas desaparecen de la escena política como ocurrió en agosto dejando todo su espacio a los demás.