Trump amenaza la estabilidad mundial y la relación de EEUU con la UE

El presidente de Francia Emmanuel Macron está haciendo un gran esfuerzo de mediación en la cumbre del G-7 de Biarritz para reconducir, o reducir, la fractura que hoy embarga a las naciones democráticas más poderosas del Planeta frente a los principales desafíos de nuestro tiempo de orden político, económico, social, que tienen su punto álgido en la guerra comercial de los EE.UU. y China.  

E incluso otros problemas como la inmigración, el clima y la paz y seguridad si subrayamos a los recientes problemas migratorios,  los grandes incendios en la Amazonia de Brasil y las tensiones del Golfo Pérsico de USA con Irán.  

Hay muchas cosas en juego que tienen en jaque el sistema capitalista tal y como lo conocíamos antes de la gran crisis financiera de 2008, que tantas y grandes heridas dejó en todo el mundo y también en la estructura social de la Unión Europea. 

Pero para abordar todos estos problemas hace falta liderazgo, audacia y cohesión entre las primeras potencias económicas del mundo, como son los Estados Unidos, Japón, Canadá, Francia, Alemania, Inglaterra e Italia las que están presentes en el G-7 de Biarritz, donde España asiste como invitada del presidente Macron. 

Y es en la ausencia de cohesión donde comienzan los obstáculos porque el presidente Donald Trump se ha convertido en una amenaza para alcanzar la estabilidad internacional, y no porque exhibe su lema de ‘América First’ sino porque su verdadero mensaje es ‘Donald Trump First’. Máxime ahora que ya está en campaña electoral para los comicios presidenciales USA de 2020.

Pero siendo muy grave todo esto (a lo que hay que añadir la crisis del Brexit europeo que agudiza el británico Boris Johnson), quizás es todavía peor el que Trump está provocando una histórica fractura entre ese gran país que es los EE.UU. y la Unión Europea. 

Dejando USA en manos de la UE la responsabilidad de liderar la cohesión de las naciones democráticas más importantes del Planeta y de abordar, desde la ‘vieja Europa’, los problemas sociales y medioambientales que ahora son cruciales para la estabilidad internacional y ahí incluidos los riesgos de una recesión económica generalizada y abonada por la guerra comercial global. 

De ahí los esfuerzos del presidente Macron por convencer a Trump de que sus prioridades americanas y personales también pueden verse afectadas si se convierte en un problema para todos los demás. Porque nadie escapará, ni siquiera USA, de una crisis general y porque Trump puede lograr con su aislamiento a unir a todos los demás bajo el liderazgo de la UE, con China y Rusia ahí incluidas como tarde o temprano se verá. 

Vistas las diferencias existentes poco se espera del G-7 de Biarritz pero está claro que esa cita, si no acaba mal del todo, se convertirá en una esperanza y en una excelente oportunidad para reconducir la difícil situación y mejorar.