Boris Johnson no es tan fiero como lo pintan

El primer ministro británico, Boris Johnson, que presume de fiero y amenaza con el Brexit por las bravas al final va a resultar como el león de la Metro que ruge mucho y no hace nada. Sobre todo una vez que Johnson ha pasado por la cancillería de Berlín y el Palacio del Elíseo de París donde Angela Merkel y Enmanuel Macron le han advertido al inglés que no habrá otra negociación.

A lo mas algún retoque sobre la frontera delas dos Irlandas, si se descubre la cuadratura de ese círculo infernal, pero poco más, lo que coloca a Johnson ante la cruda realidad y el riesgo, cada vez más cercano, de tener que acudir a las urnas en el Reino Unido tras fracasar en el Brexit, si lo vuelve a aplazar o por crear un gran caos en Gran Bretaña y en la UE.

El territorio europeo donde se están tomando medidas especiales y preventivas para el caso de un bloqueo de fronteras en primeros días y semanas del Brexit.

Boris Johnson quiere ser un pequeño Donald Trump (y no solo por el flequillo rubio) y presume de moverse con gran soltura ante los medios de comunicación.

Pero donde le va a hacer falta la soltura y la habilidad será en su Parlamento británico donde cuenta con la exigua mayoría de un solo parlamentario y el lugar donde reside la soberanía nacional. Y Johnson sabe que tiene sobre su cabeza la espada de la repetición electoral y el riesgo de una derrota conservadora a manos de los laboristas y los eurófobos que él alimentó,

De momento Merkel y Macron le han negado la renegociación del acuerdo del Brexit, y lo mismo le dirá el Presidente del Consejo Europeo Tusk durante el encuentro que ambos mantendrán en la Cumbre de G-7 en Biarritz, donde se hablará de la tensión entre USA y China en el campo comercial y del Brexit.

Asunto donde tampoco cabe descartar que meta sus narices Donald Trump. Y donde veremos a Johnson mucho más moderado de lo que de él cabría esperar.