Madrid, un contrapoder de Casado frente a Sánchez

El acuerdo hallado en la Comunidad de Madrid entre PP, Cs y Vox -que tanto ha costado- para culminar en los próximos días la investidura de Isabel Díaz Ayuso le ofrece al PP de Pablo Casado, con la ayuda del control que ya tiene en la alcaldía de Madrid, una importante plataforma de contrapoder a la hoy presidencia nacional en funciones de Pedro Sánchez.

Y no solo por la potencia y el protagonismo que tienen ambas instituciones madrileñas sino porque su onda expansiva llega a toda España y constituye un doble centro de influencia política, económica y social.

De ahí la importancia de la calidad de la gestion pública que se haga en las dos instituciones y el nivel de los gobernantes que los van a dirigir, a fin de evitar errores de bulto como los acaecidos en la batalla de Madrid Central por la precipitación oportunista del alcalde Martínez Almeida ahora sometido a la vigilancia de la UE, con motivo del exceso de polución ambiental.

Asunto en el que la Vicealcaldesa Begoña Villacís también tiene su parte de responsabilidad porque debió haber exigido máxima prudencia y estudios previos antes de empezar a levantar el cerco circulatorio a Madrid Central. El que luego han tenido que restituir por sendas decisiones judiciales.

Igualmente Cs tendrá una alta responsabilidad de gestión en la Comunidad de Madrid donde la prudencia debe anteponerse a toda ocurrencia o a toda precipitación en las decisiones importantes, porque el control político al que Aguado y Ayuso se verán sometidos por parte de su oposición aumentará por parte de los medios de comunicación nacionales que tienen sus centros informativos en Madrid Comunidad y en la capital.

Y especialmente esta última porque es en Madrid -‘rompeolas de todas las Españas’- donde reside el Gobierno y el Parlamento nacional, así como la jefatura del Gobierno Estado, el Banco de España y el Consejo General del Poder Judicial. Y por todo ello el lugar a donde llegan las reclamaciones de los ciudadanos y organizaciones de toda España.

Y sobre esta trascendencia política merecería la pena que reflexionen juntos o por separado Almeida y Ayuso e incluso la máxima dirección del PP, que debería hacer un especial seguimiento de la actuación de sus gobernantes y de la calidad de sus equipos de gestión, si no quieren encontrarse un día sí y el otro también con espectáculos y errores como los del Madrid Central.

En todo caso habrá que esperar al otoño para ver cómo actúan en política el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, porque su repercusión será muy importante y de alcance nacional.