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Sánchez empuja a Iglesias hacia el modelo de Portugal

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Después de su segundo fracaso de investidura, a manos de Podemos, y mientras PP y Cs se mantienen firmes en su negativa a pactar con Pedro Sánchez tras el acuerdo del PSOE en Navarra con PNV y Bildu, el todavía presidente en funciones del Gobierno ha anunciado que abrirá una nueva y ‘discreta’ ronda de conversaciones con lideres de los partidos nacionales, con la excepción de Santiago Abascal.

En realidad lo que Sánchez está anunciando es un nuevo intento de diálogo con Pablo Iglesias porque está claro que con PP y Cs no tiene nada que pactar. Pero antes de dar ese paso Sánchez quiere estrechar el cerco a Iglesias de los sectores sociales y políticos de la izquierda (sindicatos y verdes incluidos) con los que Sánchez se reunirá en primer lugar para presionar a Podemos y convencer a Iglesias que acepte el modelo de Portugal.

Es decir un Gobierno en solitario del PSOE y un pacto de programa de Gobierno y de Presupuestos progresistas. Lo que Iglesias no aceptará porque no renunciará al gobierno de coalición por nada del mundo.

Ni siquiera ante el riesgo de repetición electoral porque Iglesias sabe que la derecha no pactará con Sánchez. Y ni siquiera con la abstención (ahora le dicen desde el PP que se abstenga el PSOE y deje gobernar a PP y Cs). E incluso está por ver si Albert Rivera se prestaría a verse con Sánchez porque el líder de Cs ya se negó por dos veces a acudir al palacio de La Moncloa en las últimas semanas. Y porque sabe que, si finalmente acude a esa cita a ciegas, la prometida discreción de Sánchez no funcionará.

Pero sobre todo el pacto del PSOE en Navarra con PNV y Bildu constituye un impedimento de mayor cuantía por cuanto desmonta el argumento de Sánchez de pedir la abstención de PP y Cs para ‘no depender de los partidos separatistas’, mientras pacta el Gobierno de Navarra con Bildu y la diputación de Barcelona con el PDeCAT, además de otros ayuntamientos.

En suma a Sánchez solo le quedan dos opciones: el pacto con Iglesias o la repetición electoral. Y el pacto con Iglesias pasa por regresar al gobierno de coalición como exige Iglesias que es quien manda el el grupo parlamentario de Unidas Podemos digan lo que digan los de IU y los anticapitalistas. Dado que el simple acuerdo programático entre PSOE y Podemos, con Gobierno solitario del PSOE, Iglesias nunca lo aceptará.

Además, el propio Iglesias ya aceptó en el final del debate de investidura retirar su petición del ministerio de Trabajo, lo que era el último obstáculo y diferencia que mantenían con el PSOE. Y si se reanudará pronto el proceso de investidura también contarían con las abstenciones de Bildu y ERC.

De manera que si Sánchez le dice ahora a Iglesias que ya no hay gobierno de coalición es que ha decidido el adelanto electoral. En la creencia de que la última encuesta del CIS de Tezanos le ofrecerá al PSOE un buen resultado en los comicios del 10 de noviembre.

Pero si hace eso Sánchez se encontrará sin Presupuestos de 2019, con la sentencia del juicio del golpe catalán y con el Brexit duro del ‘premier’ Boris Johnson con un Gobierno en funciones. Tres cuestiones de envergadura que un gobierno interino y muy minoritario no podrá abordar con las garantías necesarias y menos aún sin estabilidad parlamentaria e institucional.

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