Blog de Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com

Pedro Sánchez debe pensar en España

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Después de su investidura fallida y temeraria con Podemos y ERC es hora de que Pedro Sánchez haya aprendido la lección y comprendido con quien se juega las cartas en un tiempo crucial para España. En el que, como él mismo lo ha subrayado en el Congreso de los Diputados, se esperan dos serios desafíos en los impactos y consecuencias (para España y la UE) del Brexit y de la sentencia del Tribunal Supremo sobre el golpe de Estado de Cataluña. 

Sánchez ha estado jugando con el fuego de los enemigos de la unidad y la cohesión de nuestro país en su solo y particular beneficio, y ni siquiera del PSOE. Y es hora de que empiece a pensar en España comenzando por el Gobierno de Navarra que pretende articular con la ayuda de PNV y Bildu, lo que cerraría a Sánchez la puerta de toda negociación y posible pacto con Pablo Casado y Albert Rivera. 

Algo que por el momento no parece importarle demasiado a Sánchez y que le llevaría de nuevo a caer en manos de Podemos y ERC. O en su defecto a caminar hacia la repetición electoral el 10 de noviembre, dejando España sin Gobierno hasta principios de 2020 y si para entonces Sánchez ha logrado  pasar la barrera del que sería su tercer intento de investidura. 

Las opciones son dos y muy claras. O Sánchez regresa al territorio del pacto Frankenstein con Podemos, ERC y Bildu, o cambia de aliados preferentes y, tras regresar a la senda constitucional, se abre a un pacto en el centro de la política -como se lo ha ofrecido Pablo Casado- con PP o Cs. 

Naturalmente siempre que Sánchez deje claro el abandono de sus aliados en la moción de censura que lideró contra Rajoy y con el apoyo expreso de Iglesias, Puigdemont, Junqueras, Otegui y Ortuzar. 

Un acuerdo entre Sánchez y Casado -dada la actual cerrazón de Rivera- sería mucho más estable y beneficioso para Sánchez, el PSOE y para este país, que regresar al lado oscuro de Iglesias, Junqueras y Otegui. 

Y no solo por los riesgos políticos que ese grupo encierra sino también por los riesgos económicos y sociales por causa de las políticas presupuestarias radicales de Podemos,  que pondrían en peligro el crecimiento económico, la inversión extranjera y nacional y la recuperación del empleo.  

Cohesión nacional, gobierno constitucional, estabilidad política y mejora de la economía y del empleo deben ser los objetivos ineludibles de Sánchez en su tercer intento de investidura y en beneficio de España. Y también en su propio beneficio porque de lo contrario Sánchez correrá en riesgo de nunca más ser presidente del Gobierno de España, como se lo profetizó Iglesias poco antes de que, por segunda vez, derribara su investidura como acaba de ocurrir y como puede volver a pasar por tercera y última vez. 

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