Sánchez está en manos de Iglesias

El presente y el futuro político de Pedro Sánchez está en manos de Pablo Iglesias que tiene la llave de la investidura. Y aunque, si finalmente el jueves se la entrega a Sánchez, también tendrá la llave de la estabilidad del nuevo Gobierno de coalición desde una fantasmal y efectiva ‘vicepresidencia en la sombra’ y con una tensa relación personal entre estos dos apóstoles, Pedro y Pablo, de la izquierda nacional.

Un Gobierno de coalición en el que deberá estar Podemos de manera ‘digna y proporcional a sus votos’, como lo ha exigido Iglesias en público frente a la oferta ‘decorativa’ que les hizo Sánchez y con malos modales y amenazas.

Un Sanchez que ahora debe mejorar de manera sustancial en número de ministros y la calidad de ‘carteras’ de esa oferta ‘decorativa’ inicial -una hueca ‘vicepresidencia social’ y dos ministerios marginales- que le hizo a Podemos en la noche del lunes.

Y que Iglesias reveló y rechazó públicamente el martes durante el debate de investidura calificándola de inaceptable. Con lo que dejó a Sánchez a los pies de sus soberbios caballos con los que pretendía arrollar a Iglesias tras haber vetado su presencia en el futuro Consejo de Ministros.

Pero si no hay pacto entre PSOE y Podemos este jueves y Sánchez no logra la investidura antes del 23 de septiembre, entonces sí que habrá repetición electoral el 10 de noviembre . Y, a la vista de los resultados, ya veremos quién es el candidato a la investidura -Iglesias ha pronosticado que no será Sánchez- y cómo y cuándo se forma el nuevo Gobierno lo que no será fácil de lograr hasta primeros de 2020.

Con Iglesias ha topado este soberbio Sánchez que presume de un liderazgo nacional que no tiene y que en el pasado debate de investidura ‘agredió’ a Iglesias, Casado y Rivera mientras pedía sus votos favorables (a Podemos) o la abstención (a PP y Cs) para favorecer su investidura con el argumento de que debían ayudar a España, como si España fuera él.

El resultado de esta estrategia ha sido el esperado fracaso de Sánchez en la primera votación de investidura por mayoría absoluta obligatoria donde el candidato logró sumar 124 escaños de los 176 necesarios. Uno más de los 123 del PSOE gracias al partido de Miguel Ángel Revilla y a cambio del AVE a Cantabria.

Quedando Sánchez a 52 escaños de la mayoría absoluta necesaria y con la cosecha de 170 votos en contra y 52 abstenciones. Y ahí incluida la abstención de Podemos, con la excepción de Irene Montero (candidata a Vicepresidenta del Gobierno) que adelantó su voto negativo y telemático antes que Iglesias optara en el último momento por la abstención.

Nos acercamos pues al día ‘D’ de la segunda y última votación del jueves en la que Sánchez tendrá que enseñar por fin todas sus cartas y destapar si de verdad quiere un Gobierno de coalición con Podemos.

Lo que en principio parece ser cierto, una vez que la vicepresidenta Carnen Calvo ha llamado (tras la abstención de Podemos en la primera votación) a Pablo Echenique para anunciarle una nueva oferta de reparto de ministerios y contenidos de los mismos que les llegará probablemente este miércoles.

También para hoy está prevista una reunión extraordinaria de la Ejecutiva del PSOE para que conozca y apruebe la nueva oferta de reparto de carteras en el Gobierno de Sánchez, para ver si finalmente es aceptada por Iglesias que es quien tiene en este momento el control de la situación, porque sabe que Sánchez quiere mañana jueves ser el presidente del Gobierno de España.

Lo que, en principio será un gran triunfo para él. Pero también lo será para Pablo Iglesias -aunque esté fuera del Consejo de Ministros- por lograr que un partido marxista, populista y amigo del separatismo catalán haya logrado entrar en el Gobierno de España forzando una coalición gubernamental, lo que ocurre en nuestro país por primera vez desde el inicio de la Transición.

Y lo que sin duda abrirá un tiempo nuevo en la política española que Pedro Sánchez ya califica de ‘transformación’ y que tiene como primer desafío el impacto de la sentencia del juicio del golpe de Estado catalán, y los posibles indultos que están detrás de la abstención de ERC en la votación final.