Iglesias deja a Sánchez en evidencia

Después de lo visto y oído en el debate de investidura da la impresión que Pedro Sánchez se ha visto sorprendido por la renuncia de Pablo Iglesias a entrar en el Gobierno y, una vez eliminada esa excusa, busca la ruptura con Podemos ofreciéndoles una presencia ‘decorativa’ en el Ejecutivo como lo ha calificado Iglesias quien añadió: “no nos vamos a dejar pisotear”.

Y cuando Sánchez, desarbolado, quiso culpar a Podemos de la repetición electoral, Iglesias le ha respondido a Sánchez diciendo que en ese caso él “nunca será investido presidente del Gobierno”.

Lo que no deja de ser una advertencia realista porque ni ahora ni después de unas elecciones del 10 de noviembre ni Iglesias, ni Casado ni Rivera van a pactar con Sánchez. Y, en ese caso, la Oposición le pedirá al PSOE otro candidato con capacidad para negociar.

Quedan tres días para la segunda y definitiva votación de la investidura pero tras el debate de ayer y los mutuos reproches entre Sánchez e Iglesias nada permite imaginar un posible acuerdo entre ambos que son a todas luces los que conducen la tensa negociación entre el PSOE y Podemos.

La que en cierta manera ha continuado a la vista de toda la Cámara cuando Iglesias reveló que Sánchez no les ofreció a Podemos competencias en los ministerios de Interior, Justicia, Exteriores, Defensa, Economía, Trabajo, Ciencia e Igualdad. Y retó a Sánchez a explicar públicamente en la Cámara lo que les ofrece a Podemos.

Ante esta seria discrepancia entre Sánchez y Podemos, el líder del PSOE le ha pedido a Iglesias que facilite su investidura aunque no logren un pacto de Gobierno. Y, con pésimas maneras, Sánchez dijo a Iglesias que si Podemos no favorece su investidura acabará votando con las derechas de PP, Cs y Vox provocando la repetición electoral.

Al día de hoy no hay Gobierno de coalición sino discrepancias muy serias en fondo y forma. Lo que ya veremos cómo acaba aunque aún hay tiempo para un acuerdo que, en todo caso, nacería muy lastrado por una pésima relación entre Sánchez e Iglesias, lo que no garantiza la estabilidad de ese Ejecutivo ni que culmine la legislatura.

Otras dos cuestiones han marcado el desencuentro entre Sánchez y Podemos. La primera ha sido la propuesta de Sánchez de reformar el artículo 99 de la Constitución sobre la investidura para permitir que el ganador de las elecciones sea investido automáticamente presidente en caso de fracaso en la primera votación, como ocurre en los Ayuntamientos.

Lo que fue rechazado por Iglesias diciendo que Sánchez quiere una reforma constitucional que excluye a las minorías para solventar su incapacidad para hacer pactos de Gobierno.

Asimismo, Iglesias ha criticado a Sánchez el hecho, reiterado ayer en el debate, de que mientras negocia con Podemos esté insistiendo en pedir al PP y Cs que se abstengan en la investidura ‘por España’ como si España fuera él.

Un mal día tuvo Pedro Sánchez ayer en el debate de investidura que inició presentando un programa tecnocrático de Gobierno en el que no informó de sus negociaciones con Podemos, ni habló del problema catalán, del que luego dijo que era un ‘problema político’ a lo que Pablo Casado respondió diciendo con razón que era un problema de legalidad.

Casado estuvo muy bien en sus intervenciones y réplicas frente a Sanchez que parecía bronco y tenso, porque estaba rumiando sus problemas con Podemos. Y que llegó a decirle a Casado que era ‘desleal a España’ por no abstenerse el PP en su investidura lo que es el colmo del disparate político.

Peor estuvo Albert Rivera con su victimismo excesivo y reiterado sobre los incidentes que Cs sufrió en las manifestaciones del feminismo y el orgullo, y con sus ocurrencias sobre ‘el plan y la banda de Sánchez’, aunque mejoró algo su intervención en los capítulos sobre Cataluña y la Igualdad.

Los dos, Casado y Rivera, le negaron a Sánchez la abstención. Pero fue Casado quien resultó el vencedor en la Oposición. En la que se estrenó Santiago Abascal con su discurso ultraconservador y nostálgico de los tiempos del franquismo, pero haciendo llegar a sus seguidores -en el mejor turno para la televisión- muchas de las cosas que esperaban escuchar.

Mal día pues para Sánchez y para su investidura que fracasará si, de aquí al próximo jueves, no logra un pacto ‘proporcional y respetuoso’ -como el que le exige Iglesias- con Podemos y se avanza hacia la repetición electoral.